La honestidad no siempre es bien recompensada
NUEVA YORK (AP).— A medida que la variante ómicron del coronavirus infecta a un número mayor de personas, millones tienen que elegir entre su salud y su salario.
Si bien al comienzo de la pandemia muchas empresas adoptaron políticas de licencia por enfermedad más sólidas, algunas se han reducido con la llegada de las vacunas. Mientras tanto, la escasez de personal se suma a la presión de los empleados, que deben decidir si se presentan al trabajo enfermos en caso de no poder darse el lujo de quedarse en casa.
“Es un círculo vicioso”, dice Daniel Schneider, profesor de política pública en la Escuela de Gobierno Kennedy de Harvard. “A medida que se agota el personal porque la gente está enferma, eso significa que aquéllos que siguen trabajando tienen más que hacer y son aún más reacios a reportarse enfermos cuando se infectan”.
Los empleados de bajos ingresos son especialmente vulnerables. Una encuesta a 6,600 realizada por el Proyecto Shift de Harvard, que se enfoca en la desigualdad, encontró que el 65% de quienes se reportaron enfermos en el último mes de todos modos fue a trabajar. Eso es menos del 85% que se presentó a trabajar enfermo antes de la pandemia, pero mucho más alto de lo que debería ser en una crisis sanitaria.
Schneider advierte que esta situación podría empeorar debido a ómicron y la escasez de mano de obra.
Experiencia
The Associated Press entrevistó a una persona que comenzó un nuevo trabajo en Nuevo México en diciembre y empezó a experimentar síntomas similares a Covid-19 a principios de la semana pasada. El empleado, que pidió no ser identificado por temor a ser despedido, se tomó un día libre para hacerse la prueba y dos para esperar los resultados.
Un supervisor llamó y le dijo que le darían incapacidad pagada solo si la prueba resultaba positiva; si salía negativa, los días los tomaría sin goce de sueldo, ya que no ha acumulado tiempo suficiente para solicitar una baja por enfermedad.
“Pensé que estaba haciendo lo correcto al proteger a mis compañeros de trabajo”, afirma el entrevistado, que calcula que le costará 160 dólares el día de labores perdido si da negativo. “Ahora desearía haber ido a trabajar y no haber dicho nada”.
El Congreso de Estados Unidos aprobó en la primavera de 2020 una ley que requiere que la mayoría de los patrones otorgue licencia por enfermedad remunerada a los empleados con enfermedades relacionadas con el coronavirus. Pero el requisito expiró el 31 de diciembre de ese mismo año.
Posteriormente, el Congreso extendió los créditos fiscales para los patrones que voluntariamente dan licencia por enfermedad pagada, pero la extensión caducó a finales de septiembre.
