El 75 por ciento de los mexicanos la padece
Culturalmente la obesidad no se percibe como una enfermedad, pero lo es, y no solamente eso, sino que quien la padece se vuelve vulnerable a otras muchas condiciones de salud como diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia, siendo que en México el 75% de la población tiene obesidad, pero solo el 2% es tratado.
Así lo señalaron especialistas en obesidad, quienes ayer participaron en un foro en el que enfatizaron la importancia de que las personas con esta enfermedad acudan a los profesionales de la salud, como el médico general y el nutriólogo, para recibir una orientación adecuada, ya que la obesidad requiere de una intervención multidisciplinaria.
Los expertos indicaron que Yucatán es uno de los estados de México con mayor índice de obesidad junto con Nuevo León, Chihuahua y el centro del país.
Aunque la obesidad es mayor en las zonas urbanas, los especialistas alertaron que los casos de este padecimiento aumentaron en las zonas rurales, posiblemente porque están llegando cada vez más alimentos ultraprocesados a esos lugares.
La especialista en diabetes y obesidad Victoria Rajme resalta que con la llegada del Covid-19 se desenmascaró la epidemia de obesidad que hay en el país, pues la persona que la padece está en un estado de inflamación crónica con lo que desarrolla formas más graves de la enfermedad, pues con la inflamación general las defensas bajan.
Aunado a que una persona obesa generalmente está desnutrida, pues consume alimentos pobres en vitaminas, minerales y proteínas, y ricos en grasas y azúcares.
Victoria precisa que una persona obesa tiene ocho veces más probabilidades de sufrir complicaciones al contraer Covid-19, incluyendo el riesgo de hospitalización.
“El confinamiento trajo consigo estrés, falta de ejercicio y consumo de comida ultraprocesada, lo que agravó el problema de obesidad”, menciona la especialista.
Comorbidades
Por su parte, la licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos con estudios en el manejo integral de la obesidad, Alicia Ramírez destaca que “lo más grave de la obesidad no es el padecimiento como tal, sino todas las otras comorbilidades que puede generar”.
Enfatiza la importancia de tener un peso saludable acorde con las características de cada individuo.
“Una persona que pesa 120 kilos, no necesita llegar a 70 kilogramos, con que baje al menos el 10% de su peso, previene comorbilidades y enfermedades secundarias a la presencia de obesidad”, menciona.
Alicia indica que el estilo de vida ha cambiado, y hay que volver a los alimentos naturales e introducir frutas y verduras.
Resalta que muchas veces las dietas no funcionan porque hay demasiados alimentos prohibidos o el plan alimenticio es de muy pocas calorías, por lo que la persona muere de hambre.
Profesionales de vanguardia
“Para luchar contra la epidemia de la obesidad también hay que tener profesionales bien capacitados y actualizados que puedan llevar de la mano al paciente en la atención nutricional, con la idea no de solucionar el problema en un mes con una dieta estricta, sino de generar las bases para una alimentación saludable”, señala la especialista.
“Una alimentación que promueva las proteínas, los nutrientes, las vitaminas y los minerales que el organismo necesita, pero también el gran regalo del placer que da la alimentación y de la que no se debe privar a una persona con sobrepeso u obesidad, es decir, que sea suficiente, variada y que cause placer”, añade Alicia.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
De un vistazo
Factor genético
El doctor Julio Morfín, gerente médico en Ifa Celtics, enfatiza que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial, en la que también influye la genética, pues hay casos en los que la persona se esfuerza mucho para llegar a un peso saludable y no lo logra.
Atención multidisciplinaria
Por ello destaca la importancia de la atención multidisciplinaria, con la intervención de todos los especialistas de las enfermedades asociadas a la obesidad, tomando en cuenta que es un padecimiento serio y como tal debe ser reconocido, diagnosticado y tratado.
