Paco Marín

Francisco Alberto Marín Manzanero, mejor conocido como Paco Marín, nació en Mérida. Hoy hubiera cumplido un año más de vida.

Desde 1969 desarrolló su actividad escénica, primero en Ciudad de México, donde inició sus estudios en la Escuela de Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.

Participó como actor en obras de teatro, programas de radio, series televisivas, producciones cinematográficas, doblajes, narraciones y locución. Dirigió programas y telenovelas culturales para la Unidad Televisiva y Cultural de la Secretaría de Educación Pública.

Llevó a escena más de un centenar de textos tanto propios como de autores nacionales y extranjeros, desde los clásicos hasta los contemporáneos

Una carrera hecha en Mérida

En 1972 comenzó a trabajar como profesor de teatro. Desde 1984 radicaba en Mérida.

Fue director de El Taller de Teatro de la Escuela de Bellas Artes de Yucatán, los Comediantes de Mérida del Ayuntamiento de Mérida, la Compañía Estatal de Teatro Yucatán-INBA, el Grupo de Teatro El Tinglado, la Compañía Estatal de Teatro Balts’ am y el Colectivo Caballo Azul.

Es autor de: “Mesa de pista”, “Pa’ cantar de un improviso”, “El secreto del arcón”, “En busca de la isla perdida”, “Regreso a Imago”, “Romperemos un pilar”, “Zona para fumar y ver el cielo”, “Gatos Amarillos”, “Cuerpo Andrógino con dos cabezas”, “Dibujar con el dedo un ala herida, “Donde antes tantos pájaros llamaban” y los monólogos; “Alebrije de fuego”, “Cantos del laberinto”, “Ahí no es un lugar en el espacio” y “Cautivo harto febril ante un dragón”.

Dirigió “Teatro bajo la arena” Laboratorio de Experimentación Teatral de la Sedeculta.

¿De qué murió Paco Marín?

Recibió la Medalla al Mérito Artístico 1998 y Medalla Yucatán 2019.

“Fue una voz representativa del teatro en Yucatán, con una reconocida trayectoria de 50 años”, dice Jorge Iván Rubio Ortiz, director del teatro “Casa Tanicho”.

Tuvo momentos muy difíciles, fallecieron su hermano y su sobrino de Covid y él estaba muy triste por eso; luego a su mamá, de 95 años, le dio una embolia, pasó con ella Navidad y año nuevo y regresó el 6 de enero con un cuadro gripal, lo internaron el 7, tenía Covid y una bacteria al mismo tiempo, así con su salud deteriorada, fue fumador empedernido toda su vida, se agitaba mucho solo por caminar, ya sabíamos que el desenlace iba a ser fatal, pero no falleció de Covid sino de la combinación del coronavirus y la bacteria”, dijo Rubio Ortiz.

Al Hospital Regional de Alta Especialidad en el que estuvo internado le hicieron llegar muchas cartas, de jóvenes principalmente, que trabajaron con él.

Jóvenes como lo fue Pablo Herrero, actor y director teatral que entre lágrimas, igual que Silvia y Jorge Iván, recuerdan con cariño a Paco Marín, su amor por el teatro y sobre todo por Lorca.

Es una figura muy importante que marcó lo más relevante del teatro. Paco hacía montajes que era difíciles hacer, de gran formato, que ahora quien sabe si se volverían a hacer, habría que regresar a lo que él hizo”.

Herrero confiesa que como persona era un amigo generoso y solidario, y como director era muy estricto, “sabía qué quería en escena. En mi caso, me ayudó con mi inseguridad, a soltarme en el escenario, a confiar en mí, me puso con Elena Larrea que era un monstruo de la escena, en ‘Los negros pájaros del adiós’; él te daba todas las herramientas, daba oportunidades a jóvenes y actores con trayectoria”.

Finalmente cierra con la voz quebrada por el llanto: “Hoy hubiera sido su cumpleaños”.

Como escritor

Es autor de la dramaturgia de “Venus y Adonis” de William Shakespeare, de las adaptaciones y traducciones de: “Calderón” de Pier Paolo Pasolini, La tragicomedia de “Calisto y Melibea” de Fernando de Rojas, “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca, entre otras, de la traducción del francés de “Salomé” de Óscar Wilde.

Carta a Paco Marín

“Maestro Paco, mi amadísimo Paquín, con tu partida se derrumba una enorme parte de mi Vida. En 1984, siendo mis hijos bebés, te conocí y, de tu sabia mano, tuve la dicha de otro alumbramiento: la escena profesional. Gracias a tu luz, supe que a lo único que quería dedicarme profesionalmente, era al teatro, con el que estaba hasta ese momento solo en una relación a medias. Me condujiste con una delicadeza, una flexibilidad y una generosidad extraordinarias. En veinticuatro obras teatrales estuve dirigida por ti.

Fundamos, junto con Nonoya Iturralde y Sofía Bolívar, El Tinglado, ese hito en la historia del teatro independiente de Yucatán. Compartimos mil y una clases, laboratorios, talleres, conferencias, poesía, música, lecturas. Participaste en los cumpleaños de mis hijos, en cada celebración familiar. Contigo y con Pedro Colmenares, tu compañero de vida y de brillantes creaciones, anduvimos por innumerables caminos de alegría. Eras, eres, sinónimo de libertad, de amor profundo a la vida, de imaginación infinita, de compañerismo, de claridad ideológica, de poesía, de entrega al prójimo. Tu ausencia será tan inconmesurable como fue tu presencia.

Tremendo el vacío que dejas en las artes. Siempre estaré agradecida contigo, siempre. La última barca a la que nos subimos juntos fue para andar por el Orinoco, esa preciosa obra de Carballido, junto con Bertha Merodio. Ojalá, mi amado Paco, que en donde quiera que estés puedas sentir lo que se dice al terminar esa puesta en escena: que para ti “¡Falta lo más hermoso todavía!”, escribe la actriz Silvia Káter sobre Paco Marín, director de escena, dramaturgo, actor y poeta yucateco fallecido ayer.

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