ROMA (EFE).— El barco humanitario “Geo Barents” de Médicos Sin Fronteras y el “Louise Michel”, financiado por el artista Banksy, esperan en el Mediterráneo un puerto en el que desembarcar a los 439 y 58 inmigrantes que acogen, cada uno.

El primero lleva a bordo hacinados a 439 inmigrantes, muchos niños y de nacionalidad bangladesí, después de salvarles en el mar en seis operaciones de rescate en los últimos días.

Una cuarta parte de los inmigrantes son menores de edad, según explicó el responsable de las operaciones de socorro, Riccardo Gatti.

Los médicos de a bordo han tratado “heridas de las torturas sufridas en Libia”, el país norteafricano de donde zarpan la mayoría de migrantes rumbo a Europa, pero también hay casos de sarna, de malnutrición y de cardiopatías.

Dolencias que, según Gatti, “mejorarán cuando se asigne un puerto” seguro en el que desembarcar a estas personas, que además sufren las limitaciones por el escaso espacio que hay en la embarcación.

En cuanto a la nave “Louise Michel”, financiada por el artista anónimo Banksy, tiene a bordo a 58 inmigrantes y ya ha solicitado un puerto seguro al que trasladarles y espera una respuesta que por el momento no ha llegado.

Entre tensiones

La situación “cada vez es más tensa” y las condiciones meteorológicas en el Mar Mediterráneo central están empeorando. En la antepasada noche una mujer embarazada tuvo que ser evacuada por motivos médicos a la isla italiana de Lampedusa y estuvo acompañada por su marido.

Por otro lado, el barco humanitario “Mare Jonio” repartió ayer a los 208 inmigrantes salvados en el Mediterráneo entre los puertos de Lampedusa y el siciliano de Pozzallo (sur).

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