MIAMI (AP).— Poco antes de la llegada de la pandemia, Isabel Allende se enfrentó a uno de los dolores más grandes de su vida: el fallecimiento de su madre.
El 25 de enero la autora chilena lanzó “Violeta”, una novela que empieza y termina con una epidemia y que recorre los últimos 100 años de Historia a través del relato de una abuela inspirada en Panchita, la mamá de la escritora y una de las mujeres que más la marcó.
Violeta, una mujer fuerte que logra sobreponerse a innumerables obstáculos, va revelando detalles de su familia y pasiones a su nieto Camilo, a quien ha criado desde el día en que nació.
Ambientada sobre todo en la Patagonia chilena, pero con momentos en Argentina, Miami y Noruega, la novela aborda amplia temática, desde el feminismo y los abusos verbales, las violaciones a los derechos humanos y la homosexualidad, hasta la infidelidad e incluso el calentamiento global.
A lo largo de sus casi 400 páginas repasa también los movimientos socialistas, el comunismo, las dictaduras militares en el Cono Sur y los gobiernos democráticos.
“Violeta, como mi mamá, era una persona, una mujer bella, sin tener mucha conciencia de su belleza. Era inteligente, visionaria, talentosa, con buenas ideas para hacer dinero”, asegura Allende, de 79 años, desde su casa en California.
“Corre todos los riesgos, ya sea la vida amorosa y la vida que quiere hacer… pero la diferencia es que mi mamá siempre dependía económicamente de alguien”.
Violeta, la mujer que le dice a su nieto que su vida es digna de ser contada no tanto por sus virtudes sino por sus pecados, es en parte la madre de Allende, ella misma y “mucho de imaginación”.
En la novela, que comienza en los tiempos en que nació Panchita durante la llamada gripe española de 1920 y termina en la época de su muerte, la del coronavirus en 2020, Allende recorre un siglo de vida de una mujer que pertenece a una familia conservadora y adinerada, que cambia radicalmente cuando queda en la calle por la Gran Depresión.
La idea del libro surgió a la muerte de la madre de la autora a los 98 años. Sabiendo que ambas habían tenido una relación muy estrecha e intercambiado miles de cartas, algunos amigos de Allende le sugirieron que escribiera un libro sobre su madre. La novelista estaba todavía muy golpeada emocionalmente y no podía ver a su mamá con la distancia necesaria para hablar de ella.
Pasaron meses y cuando se sintió más fuerte comenzó “Violeta” inspirada en su madre, pero también con una marcada diferencia: la protagonista se sustenta a sí misma y a buena parte de su familia con sus negocios.
El libro fue lanzado de manera simultánea en Hispanoamérica, España, Estados Unidos y el Reino Unido, y más adelante llegará a otros países de Europa y Asia.
El personaje de Camilo, un hombre travieso y rebelde que creció para convertirse en sacerdote, está inspirado en el jesuita chileno Felipe Berríos del Solar, activista social crítico de la Iglesia que lucha contra la desigualdad y la segregación y que desde hace años es “muy, muy amigo” de Allende. La escritora le dedica el libro a él, a su hijo Nicolás y a su hija política Lori, “pilares” de su vejez.
“Amor más profundo”
De las conversaciones entre una autora que se describe como “completamente agnóstica y feminista” y un cura progresista es que surgió Camilo, a quien su abuela Violeta confiesa admiración y le dice que es “el amor más profundo” y “más intenso” de su larga vida. De la misma manera que lo es para Allende su hijo Nicolás.
Tal vez por eso es que gran parte de las anécdotas de la niñez del personaje son las de su hijo, que tras hacer la Primera Comunión en un colegio religioso en Venezuela le dijo a Isabel Allende que no creía en Dios y no quería ir más a una iglesia, recuerda la chilena en la entrevista.
Violeta se ve marcada por la muerte: la de su madre, la de su hija Nieves, madre de Camilo (una joven drogadicta inspirada en Jénnifer, una de las hijas de Willy Gordon, exesposo de Isabel); la de su institutriz Miss Taylor, y la de su amante Roy.
La propia escritora pasó por la muerte de su hija Paula en 1992, a los 29 años, y eso en parte la ayudó con el personaje. “Ese dolor terrible de ver morir a tu hija lo pude describir porque lo había vivido”, asegura Allende, quien en 1994 publicó el libro de memorias “Paula” en honor de su hija.
Junto con el tema del amor, la violencia, la fortaleza de la mujer y la ausencia de los padres, el de la muerte es un tema que se repite en los libros de Isabel Allende, desde “La casa de los espíritus” hasta “Largo pétalo de mar”. Ahora el mensaje que deja es uno que atestiguó cuando su madre fue envejeciendo y quedándose sin amigas y sin seres queridos.
“Una cosa importante de la vejez son las pérdidas. ¡Cuántas pérdidas! Se te muere todo”, dice. “Eso era importante que quedara claro en el libro, que mientras más vives, más pierdes”.
Para Allende, la autora viva de lengua española más leída del mundo, la pandemia ha sido una oportunidad. Lejos de viajes y giras mundiales de promoción, ha ganado el tiempo que necesitaba para convertir más historias en libros.
“Violeta” es su segundo libro en pandemia después del de no ficción “Mujeres del alma mía” y ya tiene listo un tercero: una novela sobre refugiados que está en proceso de traducción.
