LONDRES (EFE).— Benjamin Mendy, Mason Greenwood y Ryan Giggs, entre otros, han sido noticia en los últimos meses por presuntos delitos sexuales, lo que destapó el problema de la violencia machista enquistado en la sociedad británica.

Greenwood es el caso más reciente de la Premier League. De 20 años, jugador del Manchester United, fue acusado por su novia de maltrato y violación en vídeos y fotografías que publicó en sus redes sociales.

Las imágenes aportadas por Harriet Robson son perturbadoras, muestran moretones y cortes, además de que salió a la luz un audio en el que el futbolista presuntamente obliga a su novia a mantener relaciones sexuales con él. El United ya le apartó del equipo y no entrenará ni jugará con los “Diablos Rojos” hasta que se esclarezcan los hechos.

En una situación parecida está Benjamin Mendy, del Manchester City, que desapareció del terreno de juego en el verano de 2021 después de que se le acusara de varios delitos sexuales. Desde entonces el defensa francés ha sido acusado por cinco mujeres de siete cargos de violación y uno de asalto sexual. Los hechos se produjeron entre octubre de 2020 y agosto del año pasado.

A la espera del juicio está también Giggs, aún seleccionador de Gales. La leyenda del United fue detenido en noviembre de 2020 cuando la policía acudió a su residencia por la alerta de un vecino que escuchó una fuerte discusión. Giggs fue acusado de maltratar psicológicamente a su pareja durante años y de atacar y causar daños físicos a la hermana de ésta.

El galés, que fue rápidamente apartado de su cargo de seleccionador hasta que se resuelva el incidente, se declaró inocente y está a la espera de que se celebre un juicio que tendría que haberse efectuado en enero, pero que se retrasó a agosto por “falta de fechas” en el juzgado de Manchester.

El problema no es exclusivo de los futbolistas. Azota también a la sociedad británica y fue palpable durante la Eurocopa, en julio de 2021, cuando Inglaterra alcanzó la final, pero perdió en Wembley contra Italia.

 

Agresiones

 

Desde que comenzó el torneo, el número de personas, un 90% de ellas mujeres, que llamó al teléfono contra la violencia machista aumentó un 5% respecto de semanas anteriores. Un estudio llevado al cabo por la Universidad de Lancaster en 2013 mostró que cuando Inglaterra ganó o empató un encuentro, los casos de violencia machista aumentaron un 26%, y cuando el combinado nacional perdió se incrementaron en un 38%.

El Centro Nacional para la Violencia Machista (NCDV, por sus siglas en inglés) advirtió que los casos reportados durante la Eurocopa podrían ser “solo la punta del iceberg”, ya que muchas víctimas de abusos generalmente esperan un tiempo para denunciar, si es que consiguen hacerlo.

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