MONTEVIDEO (EFE).— Un grupo internacional de científicos hizo, tras estudiar a fondo la dinámica celular del ojo de los peces, un “impresionante” hallazgo sobre la visión que abre la puerta a futuros estudios sobre las cataratas y la ceguera.

Así lo indica el biofísico Leonel Malacrida, líder del equipo y responsable de la Unidad de Bioimagenología Avanzada del Instituto Pasteur de Montevideo y la Universidad de la República.

El trabajo concluye que dos proteínas —las acuaporinas cero— son claves para entender la aparición de cataratas y ceguera en peces, hallazgo que aún no se puede extrapolar al humano.

En el estudio se encontró que las dos acuaporinas del cristalino de los peces tienen funciones complementarias y son esenciales para determinar si el animal vive o muere, pues la ceguera los hace presas fáciles.

Este resultado demuestra cómo una función muy elemental —la variación de una relación de proteínas reguladoras del agua— “puede determinar que un animal sea exitoso o perecedero”.

Malacrida aclara que la ciencia desarrollada es básica y no médica, de ahí que no se pueda decir que los resultados son “fundamentales para el descubrimiento de la cura de las cataratas”, pero sí que arrojan luz sobre procesos celulares detrás de la enfermedad.

“Los procesos biofísicos, celulares, del hacinamiento molecular, de la reorganización del agua y demás podrían ser trasladables a otro individuo, que puede ser el humano o cualquier otro animal”.

“Los resultados deberían ser extrapolables”, reitera; sin embargo, advierte que “es muy ambicioso” hacerlo al ojo humano, para el cual se necesitaría un experimento difícil de practicar por las limitaciones éticas.