México es un país que guarda demasiadas historias que dan pie a “thrillers” o novelas de suspenso, que retratan la barbarie que se ha impregnado como parte de la cultura mexicana. Sin embargo, detrás de cada historia se devela además problemas sociales como la pobreza extrema, la falta de atención a la salud mental y la nula justicia que adolece al país.

Pero, ¿por qué estas historias nos siguen atrapando? ¿Por qué si “la realidad supera la ficción” nos adentramos a historias que nos hielan la sangre, ya sea de la impotencia o del terror de sus crímenes? Para Verónica E. Llaca, autora de “La Herencia” que se presenta el 1 de abril en el marco de la Feria Internacional de la Lectura (Filey 2022), estas historias se conectan desde el sentido de la identidad: ¿Quiénes somos y cómo nos definimos?

“La Herencia”, las novela detrás de “la Ogresa de la Colonia Roma”

En “La Herencia”, la periodista cuenta la historia de Felícitas Sánchez Aguillón, una infanticida serial conocida como “la Ogresa de la Col. Roma”, acusada de varios crímenes entre los que destaca el tráfico de menores y la descuartizamiento de varios infantes que llegaron a ella por su labor como partera. La novela es narrada desde la visión del hijo de Felícitas, quien se convirtiera en un cómplice involuntario de los atrocidades cometidas por su madre.

Para Carlos, hijo de Felícitas en la novela, existe una lucha interna entre su pasado como el “mandadero” que debía deshacerse de los cadáveres de niños y bebés en el desagüe; y su presente que se cuestiona sobre qué tanta culpa le corresponde por dichos crímenes. 

En entrevista con Diario de Yucatán, la ganadora del Premio Nacional de Novela Negra 2015 admite que lo más difícil de escribir este tipo de relatos “es no perder la objetividad. Tratas sí, de no odiar a tu personaje, pero tampoco de justificarlo porque finalmente él está intentando entender su propia historia; de dónde viene y el por qué su madre actuó de tal manera”.

Fusionando su labor periodística con el papel de novelista, Verónica E. Llaca cuenta que con “La Herencia” intentó llenar esos espacios en blanco que no están presentes en los escritos de la investigación, lo que demuestra también la falta de compromiso y empatía de las autoridades  para con las víctimas y la propia victimaria; ¿era Felícitas la única criminal o su esposo, que la violentaba, también la obligó a cometer los crímenes?

Del morbo al diálogo: ¿Por qué nos gusta la novela negra?

Respecto al morbo que generan este tipo de historias, la autora refiere que la narrativa de la novela negra busca incomodar al lector hasta “arrastrarlo a un hecho. Estamos tan acostumbrados a las notas rojas que ya no empatizamos y tenemos que volver a poner los ojos en lo que importa: la víctima”.

Valora que en años recientes, feminicidios y masacres en México se han resumido a cifras o números de víctimas, resumiendo a éstas a números y deshumanizándolas.

“Si nos pusiéramos a leer lo que hay detrás de estas historias, que cuando leamos sobre una violación sintiéramos empatía por la víctima, en vez de seguir siendo testigos apáticos, podríamos estar generando ese verdadero cambio para el país. Creo que habrá generaciones que sí lo hagan; que lleguen a estas historias y que después de leer una novela negra, basada en hechos reales, irán por más información al respecto, seguirán cuestionando el por qué de la continua violencia”.

Reitera que la novela negra no es entretenimiento, sino también una denuncia incómoda que mueve al lector que logra atrapar. Considera que este tipo de historias no pueden ser estáticas, sino que generan un diálogo sobre aquello que sigue estando mal dentro de la sociedad que retrata.

La presentación de “La Herencia” (Planeta, 2021) en el marco de la Filey 2022 tendrá lugar a través de una transmisión virtual el viernes 1 de abril, a las 19 horas, a través del Facebook de Planeta Libros y la Filey.

¿Quién es Felícitas Sánchez, la “Ogresa de la Colonia Roma”, en la vida real?

De acuerdo con información de México Desconocido, Felícitas Sánchez nació en la última década del siglo XIX en el Cerro Azul, Veracruz. Tuvo una relación compleja con su madre, lo que más tarde se convirtió en una animadversión hacia la maternidad. Desde su infancia mostró poca empatía hacia los demás, no obstante, decidió realizar sus estudios en enfermería. 

Tras convertirse en enfermera, decidió que lo mejor sería especializarse como partera y fue así que en 1910, tras separarse de su esposo, puso un negocio de partería al que asistían mujeres de clase media y alta, lo que llamó la atención de los vecinos, que consideraban el hecho extraño debido a que las clientas bien podrían haber pagado un médico. 

Más tarde, el olor a putrefacción revelaría los atroces crímenes de la llamada “Ogresa de la Colonia Roma”; abortos clandestinos que realizaba aún cuando el producto se encontraba a pocas semanas de nacer o si ya estaba en posición para hacerlo. Más tarde, sus cómplices -un plomero y su pareja en ese entonces- revelarían que la tortura y frialdad con que Felícitas se deshacía de los infantes, pues al parecer disfrutaba de perpetuar sus crímenes.

Los crímenes se destaparon cuando un vecino contrató a un plomero por la obstrucción de sus cañerías, descubriendo terribles pruebas que después desaparecerían del caso para evitar una sentencia contra Felícitas. Y es que, tras ser capturada, el abogado defensor amenazó con revelar la lista de clientas que acudieron con la mujer (que involucraba a varias parejas de altos mandos de la policía de entonces). 

Aunque fue liberada, su tiempo en prisión desató una crisis mental que finalmente llevó a Felícitas a terminar con su vida el 16 de junio de 1941.

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