El pollo asado es un platillo que forma parte de la gastronomía local de diversas culturas y países. Cada locación con su propia receta o devenir ha sabido darle su toque particular. Lo que no queda claro es sí los orígenes de esta combinación de ingredientes y cocciones, es fruto de un proceso reciente o si surgió muchísimos años atrás, tras la idea millonaria de alguna civilización avanzada.
Los relatos y las curiosidades que rodean a los mismos, son varios e indemostrables. Tal vez por eso mismo es tan interesante adentrarse en esta historia. De esta manera decidimos sucumbir ante el poder de la investigación y hacer un mero desarrollo de como el pollo asado llegó a expandirse por el mundo en consonancia de como lo conocemos en la actualidad.
Según estudios el pollo comenzó a consumirse en el Neolítico, miles de años atrás. Para saciar ciertas necesidades alimenticias se vio al animal como una posibilidad de injerencia por fuera de lo que ofrecía en el corral.
La siguiente deducción pasa a suceder en la India. El ave cumplía solo fines domésticos, lo cual fue modificándose en base a la hambruna. Es interesante ver cómo las rutinas y costumbres fueron transformándose en conjunción con el desarrollo económico y social de cada región. Justamente, para alimentar a las poblaciones fue que se inició este hábito que hoy vemos tan cercano. La cercanía no es lo que caracteriza su proceso de reconocimiento global. Los grandes imperios, el romano, el egipcio, la antigua China, se abastecieron de pollos para alimentar a sus súbditos y trabajadores. Respetaba una funcionalidad productiva, como la mayoría de los recorridos históricos de diferentes prácticas.
A medida que fueron avanzando los años, las civilizaciones, las etapas de la historia, la ingesta de pollo se fue popularizando, hasta llegar a cadenas y franquicias industrializadas. Por ejemplo, puedes ver los precios de Pollo Feliz aquí. Esto no quiere decir que cualquiera podía adquirir este producto, ni mucho menos. Por una gran parte del medioevo y sus continuidades, fue considerado un alimento de la élite. Es que criarlo, alimentarlo y luego carnearlo, dependía de un proceso y una mano de obra que costaba dinero. Los desgastes que producían las guerras o las atrincheradas, funcionaron como otro causante del status que mantenía esta comida. Desde ese estado comercial del pollo hasta la actualidad extensiva que podemos confirmar, tuvieron que pasar muchas cosas. Entre ellas, los avances tecnológicos, técnicos y la democratización de las sociedades. Al contar con elementos mecánicos para facilitar y multiplicar la producción de pollo, los costos se abarataron en relación con lo que puede comprar una persona hoy en día.
Así como comenzó todo para justificar un malestar social, una de las primeras cocciones fue la más fácil de llevar adelante; dándole vida al pollo asado. No requería de agua ni de ningún elemento o condimento extra para su elaboración. Lo exótico que representó en un momento pasó a ser uno de los platos más populares de la historia de la humanidad. Es increíble la forma progresiva y paulatina, en la que se fue dando; aunque desde este lado se vea rápida y dinámica. De igual manera, fue recién en el Siglo XII, En Francia, donde la rostización del pollo se promulgó de manera consciente, siendo considerado todavía como un plato exclusivo de la realeza.
Los artilugios que se utilizaban para su cocinar eran simples y concisos. El fuego, como herramienta incontrolable y básica de cualquier otro manjar. Y para colocar el pollo de manera que pueda cocinarse por todo su perímetro de la misma forma, se atravesaba un fierro, un tronco, una espada, o lo que en tu cultura podías encontrar para presentarlo ante el calor. Como dijimos anteriormente, lo técnico fue avanzando a medida que pasaron los años.
Sin embargo, fue recién en los 50’ o 60’ del siglo pasado, que se estableció de una vez por toda como un plato resistente al paso del tiempo. No resultaba como una respuesta a una problemática social o histórica, no respondía a tendencias y moda; por primera vez el pollo asado se volvió un protagonista sin causa ni efecto.
Los tiempos siguieron avanzando y con un pollo asado cada vez más reconocido en el mundo, cada cultura comenzó a apropiarse a su manera. En Estados Unidos se reemplazó el asado por la fritura. En México, la leña ocupa un papel fundamental en su cocina. Los pinchos giratorios se hicieron un lugar en la tecnología gastronómica de diversos países. Y así sucesivamente alrededor del mundo. Diversas marcas se hicieron famosas por explotar el concepto de pollo asado o frito, o cualquiera sea su cocción. Popeyes, Canes, Pollo Feliz, KFC, Arby ‘s, son solo algunas de esas franquicias.
Como confirmamos al inicio de la nota, los orígenes son infundados y variados. Tal vez no importe. Lo que sí es crucial es el papel tradicional que ocupa en festejos y juntadas a lo largo y lo ancho del planeta. Sin importar las tendencias que aparezcan y los avances que modifiquen las cocinas, eso no cambiará jamás.
