Mostrar la cara positiva de la lucha, del esfuerzo y trabajo diario fue una de las metas de Argelia Núñez al escribir el libro “Las reinas no se rajan”, en el que plasma las diferentes situaciones que tuvo que enfrentar como mujer para salir adelante, y lo hace no desde la victimización o la conmiseración, sino desde una perspectiva en la que busca inspirar a otras mujeres, que se identifiquen con sus circunstancias, a cambiar su realidad.
El título del libro está relacionado con una frase que el padre de la autora le decía y al leer el texto será comprendido. El nombre también tiene que ver con la mujer actual y los tiempos que se viven, pues pese a la violencia y la inseguridad, las mujeres se retan a sí mismas a ir hacia adelante.
Se trata del primer libro de la emprendedora y activista mexicana, en el que retrata su vida y experiencias desde que salió de su rancho, y lo que tuvo luchar en distintos entornos y momentos para alcanzar sus metas.
Una lucha personal
El enfoque de su obra es positivo, pues considera que cada crisis es una oportunidad, por lo que en cada capítulo relata diversas situaciones que enfrentó con las que las mujeres se pueden identificar, no desde conmiseración, sino mostrando la lucha personal y el propósito de ir hacia adelante.
Desde su punto de vista, las personas tienen un estigma hacia las mujeres de que son débiles, bajo una cultura patriarcal, y muchas viven entornos de violencia y discriminación a la vista de todos, por lo que el libro es también una invitación y recordatorio de que toda mujer tiene el deber de construir a pesar de las circunstancias.
Por ejemplo, las mujer vive discriminación y abuso laboral, desde el momento en el que comienza a buscar trabajo, y ella tuvo que romper paradigmas para poder obtener un empleo, y ya dentro, hay que luchar con los estereotipos, romperlos, mostrar que son capaces de realizar actividades con éxito.
Ella vivió situaciones dentro de una organización que la retaron a ir hacia adelante o la llevaron a tener que decidir entre rendirse o aprender, reconstruirse y capacitarse más, a ser más fuerte y no dejarse bloquear por los hombres, por el simple hecho de ser mujer.
Inspiración
Argelia Núñez asegura que el libro es inspirador, invita a salir adelante, reta y recuerda que las circunstancias no tienen que decidir la vida de una mujer, pues a pesar de todo puede construir su vida.
Cuenta que años atrás se puso una serie de pasos a seguir para lograr su metas, para tener una mejor estabilidad y una vida mejor. Se casó a los 17 años, pero enviudó y se quedó sola con sus hijas, encontró un trabajo, pero también comenzó a estudiar la preparatoria y luego una licenciatura.
A su andar sumó los valores enseñados por sus padres, enfrentó retos y rompió paradigmas, y un día cuando acudía a sus clases de maestría, se dio cuenta de lo que había alcanzado como directora general de una compañía y pensó que le hubiera gustado que alguien, en los momentos difíciles, le hubiera enseñado o dicho, que a través del conocimiento y el tener mayores herramientas para ser productiva ayuda a alcanzar la independencia económica, lo cual no solo implica valerse por sí misma y para su familia, sino también, en algunos casos, el poder romper con un círculo de violencia generado por la pareja que amenaza y chantajea con la parte económica, cuando no se tiene esta independencia.
Cada capítulo del libro termina de una forma positiva, da una enseñanza y busca ser inspiración y mostrar una cara positiva de la lucha y el esfuerzo diario, y recordar a las mujeres que es posible cambiar su realidad si desean hacerlo.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
