“Balada interior: Homenaje a Lorca”, descrito por sus creadoras Erika Torres y Nili Gallegos como “un viaje que recorre la variedad de convergencias entre las artes escénicas, la música y la literatura”, reitera la inagotable influencia del poeta granadino en todas las ramas del arte, desde el teatro hasta la pintura, pero en este caso las artistas exploran la relación de Lorca con el músico Manuel de Falla mediante doce pequeñas piezas cortas e intensas que dialogan entre sí dando unidad a la obra.

Anteayer, en la última función de dos de la puesta en escena en el Centro Cultural de Mérida Olimpo, como beneficiaria del Fondo Municipal para Creadores con Trayectoria, vimos que ninguna de las doce piezas es repetitiva, así como una explora la rima, el ritmo o las matemáticas, otras lo hacen con la percusión, la voz hablada y cantada, la geometría…

Sorprende la pieza dedicada a la relación de Lorca y de Falla con el mundo de los títeres con un pequeño títere del poeta manipulado por Erika. “El poeta acariciaba la idea de crear con el compositor gaditano un teatro ambulante, Los Títeres de Cachiporra, que sería comparable, en su tratamiento estilizado del folclore, a los Ballets Russes de Diaghilev, con los que Falla había colaborado en El sombrero de tres picos”, según la investigación de Erica y Nili para la creación, interpretación y dramaturgia de “Balada interior”.

Las piezas basadas en obras de Lorca que integran la puesta en escena son: La cogida y la muerte”, de la primera elegía del “Canto por Ignacio Sánchez Mejías”; “Pámpanos y Cascabeles”, del Cuadro Segundo de la obra de teatro “El Público”; “Elegía del silencio” (I y II), estudio sobre el silencio en la poesía y la escena; “Cantos nuevos”.

“Mar”, fragmento que consta de la obra “Nana” (berceuse) de Falla, donde se inserta, en lugar de la letra de la canción, el poema de Lorca que titula la pieza.

“El duende”, basada en laconferencia “Juego y Teoría del Duende” de Lorca, en la que Nili realiza variaciones para guitarra sobre “Serenata Andaluza” de Manuel de Falla mientras Erika baila invocando al duende.

“Seis caprichos”, basada en el poema homónimo incluidos en “El poema del cante jondo”, con variaciones en guitarra de “La vida Breve” de Falla.

“Encruijada”, recitación fragmentada: intervención al poema original, abriendo espacios para insertar frases que lo deconstruyen.

“Balada interior”, poesía a dos voces en unísono, y “Serenata andaluza”, que unifica coreografía, música y matemática, son los dos momentos finales.

Dos piezas merecen mención aparte, ya que exploran las técnicas del libro “El arte secreto del actor” de Eugenio Barba: “Si mis manos pudieran deshojar”, del capítulo Manos, transportada a la interpretación del poema de Lorca que titula la pieza, y “Me miré en tus ojos”, que aborda técnicas expuestas en el capítulo Ojos y rostro, transportadas a la interpretación del poema citado.

“Balada interior” es una puesta en escena mentalmente retadora, que va de la abstracción al surrealismo siguiendo los pasos de Lorca y en el camino nada escapa al ingenio de las creadoras, hay juegos de sombras, lenguaje de señas, combinatorias que cuajan con la experiencia musical, teatral y corporal de Nili y Erika; una puesta en escena, sin duda, para el público más exigente.— Patricia Garma Montes de Oca