Luego de tres años de gestión, Ana Mónica Sánchez Meraz deja la presidencia de la Asociación Nacional Pro Superación Personal, A.C. (Anspac) sede Mérida, quedando en su lugar la señora Georgina Bassó Alpuche.

“Fueron años difíciles porque nos tocó la pandemia, pero nos pudimos reinventar y buscar nuevas formas”, comentó Mónica Sánchez al Diario después de la presentación de la nueva directiva, realizada durante la ceremonia de clausura del curso de Formación Humana y Moral: 14 personas concluyeron el nivel Básico y cinco el Avanzado.

Dos años de retos

Recalcó que los dos años de pandemia fueron de muchos retos, en especial porque la mayoría de los programas de la asociación se llevan al cabo de manera presencial, por lo que tuvieron que valerse de videollamadas y mensajes de WhatsApp para continuar con su labor.

“Estamos muy satisfechas porque a pesar de las circunstancias, sí pudimos salir adelante con las unidades; es más, se formaron unidades nuevas con señoras que trabajan y que no podían acudir a las instalaciones”, dijo.

Fue tal el éxito que algunas unidades continuarán con esa modalidad, sobre todo para beneficiar a las personas que trabajan y que no les da tiempo de tomar algún tema, señaló la presidenta saliente. “Con esta forma (virtual) vemos que podemos llegar a más, y esa es la idea de Anspac, llegar a más jóvenes y a más mujeres”.

Actualmente, la sede Mérida cuenta con 35 unidades de mujeres y 22 de jóvenes, con las que de manera global atiende a 285 mujeres y 680 jóvenes que toman los cursos de Anspac.

La asociación, que se formó en Monterrey hace 45 años y ya cuenta con 11 sedes internacionales y 66 nacionales, llegó a Mérida en 1986 con la misión de promover la superación integral de la persona. “Estamos convencidos de que solo el que desarrolla continuamente todo su potencial humano puede ser constructor en su familia, en la comunidad y el mundo”, indicó Mónica Sánchez.

La ceremonia, a la que asistió Margarita Díaz Rubio, fundadora y presidenta del Consejo de la Anspac Mérida, dio inicio con una misa que ofició el padre Paul Campbell, legionario de Cristo, al final hubo un convivio en las instalaciones, donde también se llevó al cabo una exposición de manualidades de los beneficiarios realizadas por las personas que toman cursos.— JORGE IVÁN CANUL EK

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