“Esta música se escucha con los pies”, dijo Jordi Albert antes de comenzar el concierto que anteanoche sábado 11 ofreció la Mérida Hot Jazz Society.
El trompetista y director de la recién creada agrupación lo dijo en referencia a que el repertorio que interpretarían en el patio del edificio central de la Uady era alegre y festivo, ideal para bailar, “y aquí hay espacio de sobra para hacerlo, pero si no quieren, igual pueden bailar sentados”.
La mayoría, desde los primeros acordes del primer tema del programa, “Indiana”, comenzaron a mover los pies contagiados por el ritmo. Entre pieza y pieza, Albert ofrecía alguna explicación sobre la pieza a interpretar, su contexto histórico o estilo; como que los temas de jazz generalmente se estructuran en tres temas, y para muestra tocó en solitario tres temas de una pieza, por separado y luego, cuando dio inicio la pieza con todo el grupo, iba señalando al público cuándo entraba cada uno de los temas mostrados antes.
En otro momento explicó que el jazz (principios del siglo XX) fue el género musical que logró integrar a negros y blancos, pues no solían tocar juntos.
También se refirió al blues, “que no nace del jazz ni viceversa, surgen de manera paralela”, aclaró, y agregó que como característica el blues es un lamento y es más lento que el jazz.
Proyecto
El grupo, creado hace apenas un par de meses como parte de un nuevo proyecto musical beneficiado por los Fondos Municipales a Creadores con Trayectoria del Ayuntamiento de Mérida, está integrado por rostros conocidos de la escena del jazz en Yucatán, como el baterista argentino Mauricio Bonfiglio, el pianista yucateco Edgar Boffill y el clarinetista cubano Ranier Pucheux.
“No tocamos un solo estilo de jazz”, dijo Albert en referencia a que en el repertorio de la Mérida Hot Jazz Society hay desde el jazz más tradicional, al estilo de Nueva Orleans, de los Mardi Gras, a temas de estilo de “marching band” (bandas callejeras de jazz), música de los años 20, 30 (la Gran Depresión), dixieland, que se solía tocar en los años 40 y 50 en los grandes teatros, y otros temas tirando más al blues.
También dijo que el jazz nace de las bandas militares, de ahí su sonido y estructuras musicales, para luego interpretar un tema de esas características, “Washington and Lee Swing”, que comienza con una especie de redobles (batería).
En el repertorio de anteanoche, mayoritariamente alegre y bailable, también hubo espacio para piezas luctuosas, como “St. James Infirmary”, que se interpreta generalmente como canción fúnebre de acompañamiento a una procesión mortuoria y en la que sobresalió un hermoso solo de clarinete de Ranier Pucheux.
Otros solos muy aplaudidos fueron los del pianista Edgar Boffill.
Repertorio
El programa incluyó, además de las canciones citadas, “Royal Garden That’s a Plenty”, “Basin Street”, “Hello Dolly”, “New Orleans Masquerade”, “Dixie Down Beat”, “South”, “Down by the Riverside” y “Alabama Jubilee”, y como encore, “When the Saints Go Marching In”, una de las piezas más conocidas del repertorio jazzístico.
El concierto, gratuito, convocó a buen número de personas en el patio central de la Uady, y si bien por momentos la llovizna amenazó el concierto, nunca desembocó en aguacero y el público, a lo más, se resguardó con todo y silla en los pasillos de la Uady por algunos instantes.
La festiva música, cual flautista de Hammelin, atraía cada vez a más y más público que seguía llegando, incluyendo niños, sin importar si faltaban una o dos piezas para que terminara el concierto, pero nadie se quedó sin silla y mucho menos sin alegría en el corazón.— Patricia Garma Montes de Oca
