CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— Después de 15 años de estar al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), Carlos Miguel Prieto se despidió anteayer con el estreno de una obra en memoria de Mario Lavista: “Tzam”, de la compositora Gabriela Ortiz.
El concierto y la ceremonia se llevaron a cabo en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
El programa, el último de la temporada de este año de la Orquesta, estuvo conformado por “Paráfrasis de Aura”, de Mario Lavista —que está inspirada en la ópera homónima que se basa en el libro de Carlos Fuentes—; la Sinfonía no. 1 en Do menor, Op. 68, de Johannes Brahms; “Tzam”, y “Huapango” de José Pablo Moncayo, obra con la que Prieto decidió despedirse de la Orquesta Sinfónica Nacional.
Aunque la OSN iniciará un periodo de receso que terminará en septiembre de 2022 con el inicio de su segunda temporada, los cuerpos colegiados de la OSN y el Inbal trabajarán en la selección de los candidatos para dirigir la orquesta.
Los seleccionados, se informó a través de un comunicado, “deberán formular sus proyectos artísticos a partir de las nuevas realidades y de las exigencias y necesidades artísticas de nuestro tiempo”.
“Mi estilo es cerrar ciclos bien, el tiempo dirá naturalmente las cosas, yo soy alguien que cree que las transiciones deben de ser tersas para las orquestas, por ahí ya se está trabajando en eso”, señaló el director a “El Heraldo de México”.
Junto con la OSN, Prieto venía haciéndose cargo de las direcciones artísticas de la Sinfónica de Minería (OSM), de México, y de la Sinfónica de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Ya sin la OSN, el director inicia el 8 de julio próximo la tradicional Temporada de Verano de la OSM con conciertos presenciales en la Sala Nezahualcóyotl.
“Ya no soy un jovencito como lo fui antes y trabajo con más detalle, con más profundidad, estoy en un momento en que me siento muy bien e inspirado y creo que este verano será importantísimo para todos los que participamos en esta temporada”, señaló en esa entrevista.
“Tengo una enorme ilusión a tal punto que es la primera vez que dirijo yo todos los conciertos de una temporada y ¿por qué?, porque muero de ganas”.
La Temporada de Verano de la OSM incluye obras de Barber, Debussy, Mahler, Saariaho y Shostakóvich, entre otros, así como mexicanos como Manuel M. Ponce, Revueltas, Castro y Gabriela Ortiz, el alma de la jornada, que concluye el 28 de agosto, son las nueve Sinfonías de Beethoven.
“Creo que es muy difícil encontrar algo de más aceptación que Beethoven y con algo más central, es como si a alguien se le olvidara totalmente rezar y cuando recobra su memoria lo primero que le viene a la mente es el Padre nuestro, así es Beethoven. Beethoven es con lo que debemos y con lo que tenemos que regresar”.
