Oraciones y peticiones recibieron las reliquias del Padre Pío de Pietrelcina y de Carlo Acutis, en la visita que realizaron ayer a la Catedral de Mérida como parte de un breve recorrido por la Arquidiócesis de Yucatán.
Un relicario de madera resguardó un paño con sangre del Padre Pío, quien tenía varios estigmas en su cuerpo. Un relicario más pequeño contuvo una pequeña fracción del cabello del beato Carlo Acutis. Ambas reliquias son de primer grado.
El fraile Jesús Argüelles Canul entró a la Catedral con el relicario del Padre Pío y el padre Tomás Chávez Rodríguez con el de Carlo Acutis. Ambos son integrantes de la congregación de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.
Las reliquias recibieron el humo del incienso del presbítero Gilberto Pérez Ceh, canónigo de la Catedral.
Desde antes de ingresar al templo, varias personas se acercaron a las reliquias para venerarlas y hacer sus plegarias.
Después de colocarlas en el altar, el padre Justo Ceballos Uc, rector de la Catedral, dijo que espera que con la visita de las dos reliquias “podamos orar para su intercesión ante el padre celestial y alcancemos los dones y gracias que necesitamos”.
Después, el padre Gilberto Pérez ofició una misa, en la que dijo que estas reliquias recuerdan que todos están llamados a la santidad.
“Dios está dispuesto a salvarnos, a ofrecernos toda la ayuda que necesitamos, pero nosotros no confiamos siempre en el Señor, en especial cuando nos va bien en la vida y todo resulta muy positivo menos nos acordamos de Dios”, dijo en el sermón.
“¿Cuándo nos acordamos de Él? Cuando vienen las dificultades, cuando vienen las tempestades. Desesperadamente le suplicamos ‘Salvamos, Señor’, pero ¿qué tal todos aquellos escenarios de bonanza, aquellos años de alegría, aquellos de felicidad? Nunca nos acordamos de Dios?
El sacerdote reiteró que el Padre Pío y Carlo Acutis supieron confiar en Dios, poner su vida en las manos de Dios. “Ojalá que no solamente nos acerquemos a venerarlas y a pedirles favores sino que aprendemos de sus virtudes y que eso nos acerque más a Dios y afiance nuestra fe”.
“La verdadera devoción se quedará en el corazón, nos ayudará a descubrir cuáles eran las virtudes de este santo y de este beato para así poder imitarlas”.
“Ojalá que sepamos confiar siempre en el Señor, poner nuestras vidas en sus manos”, finalizó.
Las reliquias
Después el padre Tomás Chávez platicó quiénes fueron el Padre Pío y el joven beato Carlo Acutis.
“Hemos traído las reliquias del Padre Pío de Pietrelcina y del beato Carlos Acutis a la diócesis de Yucatán. Estas reliquias normalmente se encuentran en el santuario de los Hermanos Capuchinos, a las afueras de Cancún, Quintana Roo, donde se desea levantar el santuario para el Padre Pío”.
Durante más de 50 años, el Padre Pío tuvo los estigmas de Jesucristo en manos, hombro, pies y en el costado. “El Padre Pío utilizaba una gasa para recoger la sangre que emanaba de la herida de un costado y una de estas gasas es la que hemos traído aquí, tiene la sangre el Padre Pío”, dijo a los presentes.
“Venerar la reliquia del Padre Pío remite al corazón abierto de Jesús que nunca deja de latir de amor por cada uno de nosotros”.
Los frailes del convento le decían Padre Pío ‘ya no hagas tantos milagros que nos das mucho trabajo, haces mucho ruido’, y el padre Pío les decía ‘no se preocupen si hago ruido porque cuando me muera voy a hacer más ruido’”, relató. “Este ruido sigue moviendo tantos corazones”.
También expuso que la reliquia de Carlo Acutis es más pequeña.
Los dos estuvieron enamorados de Cristo, amaron profundamente la eucaristía, en su propia vocación y misión.
Como un beato y próximo nuevo santo de la Iglesia, Carlo Acutis fue muy devoto del Padre Pío.
“Padre Pío y Carlos Acutis les dicen que ustedes también pueden ser santos. Ellos nos quieren acercar al amor de Jesús; ese sería el objetivo de traer las reliquias: animarlos en el camino que tenemos a la santidad”.
Las reliquias se quedaron expuestas en la Catedral para su veneración toda la tarde.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
