Es el Siglo XVII y la pugna por el poder en la Nueva España se intensifica con la llegada de un nuevo virrey. Los privilegios otorgados por el antiguo representante de la Corona han levantado envidias y enfrentamientos entre la burguesía, el Estado y la Iglesia, esta última representada por la temible Santa Inquisición.

En medio de este choque una nueva fuerza surge de las sombras: una hermandad secreta de mujeres que han heredado las imprentas de sus difuntos maridos. Cuando el respetado impresor Bernardo Calderón muere inesperadamente, Paula, su esposa, será buscada por los miembros de esta cofradía y se adentrará de golpe en un mundo de libros prohibidos, traiciones y asesinatos.

Mónica Hernández presenta el thriller histórico “La cofradía de las viudas” (Editorial Martínez Roca, 2022) con personajes que consiguieron con inteligencia y osadía superar las barreras de su género y mantener durante siglos una influencia definitiva en la vida de México que, hasta ahora, no había sido contada.

En entrevista con el Diario, Mónica detalla cómo esas mujeres llegaron a su vida y se apoderaron de su imaginación para escribir una historia que le apasiona y de la que quisiera saber aún más.

“Esta novela surge porque casi literal levantó la mano y me dijo, ‘Mónica aquí estamos, cuenta sobre nosotras’. Esto sucede hace como dos años cuando me encuentro el nombre de Paula de Benavides en unos libros y llama mi atención cómo una mujer podía hacer un oficio exclusivo de hombres en plena Inquisición”, platica Mónica en videoconferencia.

“En ese tiempo las mujeres eran aristócratas, condesas y marquesas, y la contraparte era el papel que desempeñaban como mujeres de su casa cosiendo, cocinando y limpiando. El hecho de que fueran impresoras llamó mi atención y me hizo buscar información al respecto, encontrando un gran vacío en la historia. Solo hasta que me topé con documentos oficiales de la Universidad Autónoma del Estado de México que menciona a las personas novohispanas y algunos diez o doce nombres en un lapso de 250 años de historia de la Colonia”, cuenta.

Poca información

“Fue ese lapso de la historia que llamó mi atención, porque cuando se referían a una mujer lo hacían como hija, hermana, madre o viuda de tal impresor, pero solo hallé nombres, no otro dato”.

Y con solo esa información vaga Mónica Hernández le dio cuerda a su imaginación para armar la historia que hoy presenta como “La cofradía de las viudas”, que escribió durante el encierro al que obligó el Covid-19.

La Santa Inquisición fue una etapa cruel y difícil para muchas personas, pero más aún para las mujeres. Para Mónica adentrarse a este episodio de la historia de México le dio la oportunidad de mostrar la valentía de las mujeres y brindar un homenaje a las imprentas.

“Conforme fui estudiando a estas mujeres que sí existieron (excepto el personaje de Inés, creado para representar lo que sería una mujer de espíritu libre en esa época), fue inevitable no pensar cómo habrían sido sus vidas para poder reunirse, tener dinero y hablar entre ellas sin ser vistas por las autoridades religiosas”, dice.

Algo, añade, que no está lejos de la actualidad porque hay mujeres que no trabajan ni tienen una cuenta en el banco, pero le “rascan” al gasto diario o semanal para tener su dinerito y organizarse en “tandas” o grupos de ahorro.

“Fueron mujeres tan discretas con lo que hicieron que, imagínate, ya pasaron quinientos años y aún no sabemos nada de ellas”.

Poco usual

“Asombra que siendo una época tan misógina las mujeres podían administrar las imprentas luego de que sus maridos fallecían, y se les seguía dando trabajo incluso por las autoridades eclesiásticas. De esta manera, añade, la industria editorial sobrevivió en una época difícil y hasta oscura”, detalla.

La también autora de “Las perlas malditas del almirante” describe a las mujeres involucradas en su historia como valientes, arriesgadas pero a la vez precavidas, para no ser encerradas por la Inquisición, personajes con los que seguro se identificó.

“¡Por supuesto!, aunque mi personaje favorito siempre será Paula, porque llevó el negocio de la imprenta más tiempo que las otras mujeres a través de panfletos, folletos, misales, sermones y libros prohibidos”.

“Editar un libro al año era demasiado en ese tiempo en los que tenías que colocar las placas de plomo letra por letra para formar palabras y luego párrafos, que eran embadurrados de tinta que se presionaban contra el papel. De ahí poner las hojas a escurrir y secar para luego voltearlas y coserlas a mano. Era un impresionante trabajo artesanal y Paula lo hizo durante casi 40 años”, afirma emocionada.

Para un escritor muchas veces es difícil encontrar el desenlace y final de la historia que está creando, y en el caso de Mónica Hernández fue como con sus trabajos anteriores: de sentimientos encontrados. “Tanto con los libros que escribo como los que leo siempre me contradigo. Por un lado, quiero que acaben porque siento que me hartan en algún momento; los quiero regalar o aventar por la ventana. Pero por otro, me siento huérfana preguntándome que sigue después de la historia que acabo de concluir”.

Mónica no contiene las carcajadas cuando se le pregunta que sería de esas mujeres si vivieran en la época actual y ella formara parte de la cofradía. “No saldrían de la imprenta ni de sus casas, con los pantalones y las blusas arremangadas llenas de tinta imprimiendo libros y encuadernándolos”.

“Es maravilloso viajar por el tiempo a través de un libro y que este paseo nos permita conocer más la historia de nuestro país. Y en la novela es un género que nos da la libertad de crear episodios que nunca tuvimos información, dejando atrás datos concretos y cifras que solos son muy fríos”.

En cuanto a su siguiente proyecto, en cuanto termine de promover esta novela, Mónica respira hondo y piensa unos segundos su respuesta. “Tengo por ahí una historia por armar, también con un toque histórico y que me permitirá rescatar esos personajes perdidos en los libros y la historia”.

Finalmente, Mónica Hernández invita a todos a leer su novela (que está disponible en formato impreso, digital y audiolibro) y conozcan, a través de sus páginas, un poco más de lo que fue la Nueva España. “Es una mirada diferente a lo que nos han contado todo el tiempo y en ella podemos descubrir que es una etapa llena de vida, incluyendo la de sus viudas. Si aún no lo han leído, dénse esa oportunidad y conozcan detalles de la época del Virreinato”.— Renata Marrufo Montañez

 

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