Ser una mujer libre es un reto fascinante.
Una mujer libre no te quiere porque te necesita, si no porque no te necesita te quiere.
Una mujer libre decide qué batallas librar y va con todo pero también reconoce que luchas hay que dejar atrás.
Una mujer libre ama y da todo, pero cuando se cansa simplemente y sin previo aviso se va.
Una mujer libre llora cuantas veces sea necesario hasta apagar el dolor y limpiar su alma sin que esto signifique debilidad si no porque sabe que la mejor forma de sanar es dejar fluir los sentimientos.
Una mujer libre, no es fácil en ningún sentido: es complicada, piensa mucho, actúa y sabe lo que quiere.
Una mujer libre permanece porque sabe que teniendo opciones, una vez que toma una decisión es conscientemente fiel.
Una mujer libre nunca estará a tu lado por conveniencia si no por convicción.
Una mujer libre será siempre la mejor compañera de vida porque conoce la manera de ser feliz sola y aún así decidir mantenerse siempre dispuesta a compartir su espacio con los seres que realmente ama.
Licenciada en Ciencias de la Comunicación.
