“Cómo no vivir con alegría nuestra vocación de sacerdote ministerial si fuimos elegidos para hacer presente en cada altar el triunfo de Jesús, la victoria de Dios, la Eucaristía”, expresó ayer el obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, en la misa de acción de gracias con motivo de su quinto aniversario de ordenación episcopal en el Convento de Mocochá.

El texto del evangelio de Juan fue elegido por el prelado “para ponerme en el lugar de los discípulos y escuchar a él una y otra vez y así comprender la dinámica que nos hace pasar de la tristeza al gozo, gozo que se ha de albergar en el corazón”, dijo en la misa.

“Si no se alberga la alegría en el corazón nos puede dominar el pesimismo que, a modo de alerta, el padre Ramón Cué en su poema ‘Pequé contra la alegría’ expresó: ‘dejé que la enredadera negra del pesimismo se me fuera subiendo a mi cabeza hasta hacer también negra la Iglesia que yo veía’”.

Testimonio de alegría

El obispo auxiliar de Yucatán compartió que en este quinto aniversario de ordenación episcopal le ha venido a la mente el libro “Yo creo en la alegría”, del padre Ramón Cué. “En su introducción dice que un cristiano en la Iglesia no puede estar triste, tiene obligación de ser alegre; si no lo es, algo falla la mecánica vital de su fe”.

“El cristiano tiene que dar ante el mundo testimonio de alegría, hoy no lo da”.

En 1981 ó 1982 unos compañeros formaron un grupo con sed de poesía y pusieron en escena algunos poemas que contiene esa obra. “Varias frases de esas poesías me han acompañado desde entonces, incluyendo algunas en los procesos de discernimiento vocacional que me tocaron promover”.

Expresó que “después de 40 años, me pregunto sobre el estado de mi fe en la alegría auténtica y esa de la que Jesús dice en el Evangelio que nadie nos podrá rebasar: la alegría de creer y tener fe debe llevarnos a vivir en permanentemente alegría, ¿cómo no ver nuestra alegría en nuestro ser de bautizados?, ya que desde ese día estamos injertados en Cristo, vencedor de la muerte y del pecado”.

El prelado planteó cómo evitar el peligroso pesimismo que desgasta por dentro y si cae en él, cómo volver a la iglesia con alegría.

“Una pequeña historia me ayuda a responder: en los años del Seminario, a raíz de este libro tuve una experiencia que siempre recuerdo pero que es una lección de que sí se puede tener la auténtica alegría, se las comparto, es algo muy sencillo”.

“Como seminarista fui enviado a organizar la Semana Vocacional y un día, como parte de la oración inicial del equipo organizador, llevé la grabación de una poesía, cuya frase más reconocida es ‘En el amor si cuento, ¡aleluya Señor!, que aun sin ser nada, sé que puedo ser algo en la Iglesia que ama’.

“Cuando terminó la grabación, la joven que representaba a la Legión de María dijo: ‘hoy había decidido decirles que me retiraba del equipo porque no tengo la capacidad de los demás, no se me ocurre nada para aportar, pero ya entendí: los que cuentan en la Iglesia son los que aman, así que cuenten conmigo aunque sea para poner sillas’ y así lo hizo”.

Rememoró que durante toda la Semana Vocacional, esa joven con mucha alegría llegó a poner las sillas y se retiraba cuando se había guardado la última. “Son historias que nos recuerdan las enseñanzas de Jesús”.

“Te doy gracias Padre porque has revelado estas cosas a la gente sencilla”, agregó. “Se completa con la sentencia de Pablo, en la primera de Corintios 13: ‘Si no es por amor, de nada me sirve’”.

Las vocaciones

El obispo auxiliar externó su preocupación por el futuro con el número bajo de seminaristas que tienen y la población en constante crecimiento, por lo que animó a la gente a participar en los círculos vocacionales para así poder continuar la misión de Jesús.

“Son muchos los retos que se tienen dentro y fuera de la Iglesia, después de la pandemia deben preguntarse cómo estamos saliendo de la crisis en la Iglesia”.

Pidió que el Señor conserve en él los dones y los fructifique.

El obispo auxiliar concelebró con los arzobispos de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, y emérito, monseñor Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, acompañados de sacerdotes y diáconos.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán