PRAGA (EFE).— Las brechas sociales se digitalizan con la inteligencia artificial (IA), debido a que esta tecnología a menudo opera con datos sesgados. La solución para depurarlos pasa, según expertas, por mejorar el funcionamiento de la IA y hacerlo un imperativo legal.

Aleksandra Przegalinska, investigadora de la Universidad de Harvard, está convencida que cuando se indague a fondo la inteligencia artificial los poderes públicos “verán inmediatamente que junto a su potencial puede venir un cierto abuso”.

En este sentido, celebra la ley pionera propuesta por la Comisión Europea que “contempla la IA desde la perspectiva del riesgo”.

Przegalinska, participante en la Escuela de Liderazgo Femenino efectuada en Praga, dice que “hay esperanza asociada a la IA y eso deberíamos destacarlo, pero también hay un riesgo asociado a la inteligencia artificial, o más bien al mal uso de la inteligencia artificial, y creo que es bueno que tengamos esta regulación”.

La normativa considera los usos que representan riesgos de bajo a alto, lo que, según Przegalinska, varía en función del “impacto en la vida humana”.

“Pensemos en un área como el pronóstico del tiempo. No es algo que vaya a perjudicar a alguien si simplemente le dices que va a llover. Es un problema menor comparado con una situación en la que un algoritmo sesgado afirma que tienes una enfermedad que en realidad no tienes, o un algoritmo muy complejo te dice que no puedes obtener un préstamo y no sabes por qué”, plantea.

 

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán