TLAXCALA (EFE).— Una alfombra de aserrín de 3,932 metros rompió ayer en Huamantla el récord Guinness del tapete de este tipo más largo del mundo. En su elaboración participaron 240 artesanos con 80 toneladas de aserrín multicolor.
El hito se consiguió durante la madrugada, cuando las calles de Huamantla se convirtieron en lienzos para que artesanos expresaran su talento como parte de las festividades en honor de la Virgen de la Caridad, en la conocida como “Noche que nadie duerme”.
Tradicionalmente las alfombras de aserrín y flores lucen de tres a 19 colores, se planean desde casi un año antes y pueden verse tanto la noche del domingo como el lunes de la fiesta, que incluye asimismo una procesión de seis horas con la imagen de la Virgen de la Caridad.
El récord superó al que tenía Guatemala por una alfombra de 2,319 metros.
“Estamos muy contentos por volver a ver los tapetes en nuestras calles para alegrar la ciudad y dar vida a la tradición de Huamantla”, dice María Beatriz Romero González, de 28 años y quien participó por primera vez en la colocación de las alfombras, luego de que el evento estuviera suspendido dos años por el Covid-19.
Alfombra de aserrín de Huamantla, una labor familiar
El artesano Jaime Servín Altamirano afirma que a los 7 años comenzó a ayudar a su padre a colocar tapetes en la ciudad, aprendió a combinar colores y diseñar imágenes para plasmarlas en moldes de cartón y después colocarlas en un arco de madera.
Antes solo se arrojaban flores o pétalos al paso de la Virgen y hace unos 70 años surgió la tradición de colocar tapetes, que han sido mejorados con el paso de los años con diversas técnicas, sin dejar lo artesanal.
“Antes los tapetes solo llevaban tres colores, ahora podemos combinar hasta 19 colores”, afirma Jaime.
“Con esto damos gracias a la Virgen y a Dios por los favores concedidos y un año más de vida, por lo que para mí es una alegría y un orgullo participar con fe en esta celebración”, añade.
La artesana Inés Vinicio García se siente orgullosa de ayudar a la creación de este arte efímero que identifica a Huamantla. Ella colabora con la preparación del aserrín pintado y, con coladores hechos con latas perforadas, la distribución del material encima del molde.
Los tapetes tienen más de 1.5 metros de ancho y pueden rebasar hasta los cinco de largo. “Es lo más maravilloso del mundo que hay”, expresa Bienve, visitante de origen español tras recorrer las 40 calles donde se pone de manifiesto la celebración.
“Lo que hemos visto nos parece espectacular, porque algo que parece ser tan sencillo es una labor de horas y participación de mucha gente”, afirma Aurelia Arroyo, visitante de Puebla.
La festividad fue un impulso para el turismo, como lo atestigua Estefanía, quien desde hace años intentaba conocer la tradición.
“Yo quiero saber por qué se realiza esta tradición, qué motiva a la gente a salir a las calles a adornarlas y ponerles muchos colores y alegría, por eso vengo a disfrutar de esta ‘Noche que nadie duerme’”, admite.
