Las parejas divorciadas vueltas a casar tienen una cita en el Encuentro Dominical Miserere el próximo 11 de septiembre, a las 8 a.m., en el Salón de Usos Múltiples de la parroquia el Buen Pastor, ubicado en San Pedro Cholul, cerca de Los Pinos.
El evento incluirá charlas a cargo de personas vueltas a casar y especialistas, mientras que la bienvenida la ofrecerá el presbítero Gabriel Us Calvillo, asesor espiritual de Miserere.
Manuel Rochel Moguel y Ana María Galaz Baeza, esposos diocesanos de Miserere para divorciados vueltos a casar, invitaron a las parejas que viven en esta situación a asistir a esta actividad y, si lo desean, pueden tener dos años de acompañamiento posteriormente.
Las inscripciones tienen una cuota de recuperación de 200 pesos, pero si la pareja no cuenta con el recurso económico también está invitada. Lo importante es que el matrimonio tenga la disposición y el deseo de asistir; ahí conocerán a otros matrimonios en la misma situación y misma realidad, aseguró la pareja.
El cupo será limitado para poder mantener la sana distancia.
Este programa cumplirá 17 años este 11 de septiembre y el objetivo es dar el mensaje del amor de Dios a los divorciados vueltos a casar, “que sepan que no están excluidos de la Iglesia; somos una familia de Dios y estamos invitados a pertenecer a la Iglesia”.
En el Encuentro Dominical Miserere las parejas aprenderán los diferentes caminos para estar en contacto y en comunión con Dios. Los temas que tratarán son de carácter espiritual, matrimonial y familiar.
Al concluir el retiro, los participantes están invitados a un acompañamiento durante dos años, cuyas reuniones son quincenales y se efectúan en casas de algún anfitrión y se van rotando para mostrar la luz en el camino como matrimonios.
Aunque la Iglesia les abra las puertas, muchos matrimonios se sienten inseguros, pero en el Encuentro van descubriendo el amor de Dios, aseguraron los promotores del evento.
Por su parte, el padre Gabriel Us Calvillo, párroco de María Madre de la Iglesia, dijo que por ser bautizados, los divorciados vueltos a casar son bienvenidos en la Iglesia.
“Dios es un Dios lleno de misericordia; cuando la gente que pasa por situaciones difíciles se aferra a la fe y al Señor buscando soluciones; por lo tanto, la Iglesia sería muy injusta y discriminadora que los rechacemos y que no los dejemos participar; todos somos hijos de Dios y cabemos en la Iglesia”, indicó.
“La Iglesia tiene las puertas abiertas para todos, espiritual, física y moralmente”, agregó.
El párroco consideró que nadie debe sentirse juez, “ellos saben la razón por la que están viviendo está situación”, pero si pudiese haber alguna solución para ellos, puede ser un tribunal Eclesiástico, para eso están y busquen asesoría. “La Iglesia siempre ha tenido apertura, no debemos hacer a un lado a quienes buscan refugio en Dios”, dijo.
Más información del Encuentro a los teléfonos 9994-92-28-05 y 9991-17-92-74.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
