MADRID (EFE).— La capa de ozono ha mejorado, pues ya empieza a decrecer el volumen de las sustancias que la agotan, pero no lo hace del todo debido a “las alteraciones de temperaturas provocadas por el cambio climático”, ha explicado a “EFE” el director del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus, Vincent-Henri Peuch.
El experto aprovechó el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono para felicitar el acuerdo internacional que ha permitido reducir las emisiones mundiales ocasionadas por componentes químicos de uso común.
El protocolo de Montreal fue redactado en septiembre de 1987, y Peuch considera que la aplicación correcta del acuerdo “puede ser inspiradora” también para la lucha contra el cambio climático: “si pudiéramos sólo informar a los países de la lucha contra las emisiones de CO2, puede llegar a ser muy efectivo”, ya que en ambos casos “sabemos exactamente qué se necesita hacer: parar y mitigar.”
¿Es viable?
Su importancia es considerable, según Peuch, ya que si no existiera este convenio “la capa de ozono estaría dañada permanentemente y causaría muchos daños”, tanto en la salud de las personas como en la del resto del planeta.
Por este motivo, insiste en “continuar reforzando” las medidas que incluyen la prohibición de los componentes nocivos para la capa de ozono, encargada de “proteger a la Tierra de las radiaciones solares más dañinas.”
Los científicos prevén que el agujero se estabilice entre 2060 y 2070, una vez que las sustancias destructoras de ozono reduzcan considerablemente en la atmósfera.
