Rodeado de amigos y feligreses, el padre Juan Castro Lara dio gracias a Dios por su 70 aniversario de ordenación sacerdotal, en una celebración eucarística celebrada ayer a temprana hora, en la rectoría de San Juan Bautista de esta ciudad.

El sacerdote de 95 años de edad fue ordenado hace 70 años, un 20 de septiembre de 1952, en su natal Tekit. El ministerio le fue conferido por el arzobispo Fernando Ruiz Solórzano.

En la homilía de la misa habló del libro de los Proverbios y de la sabiduría de Israel. “Como agua de riego es el corazón del rey en manos del Señor”, citó de ese libro.

Dijo que el señor mueve al rey para que él haga lo que está correcto para el pueblo, no para que se engrandezca y enriquezca sino para que el Señor sea dado a conocer.

Es el oficio del rey llevar a su pueblo a Dios porque sin Dios, el que dirige a todo a donde quiere, al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien juzga sus intenciones, dijo.

“Todos nos podemos equivocar al pensar que lo que hacemos está bien, como muchas personas que no conocen a Dios; entonces su forma de actuar es equivocada pero Dios ve su corazón”.

Compartió que en el primer terremoto de 1985 en Ciudad de México donde se desbarató todo, mientras estaba temblando las piedras caían y un hombre le dijo al a otro: “reza para que se acabe”, y le respondió “no se rezar”. Le dijo “reza o te rompo la cabeza, reza”, y le respondió: “no sé rezar”.

Relató que entonces comienza a decir “y retiemble en su centros la Tierra al sonoro rugir del cañón”, esa fue su oración “porque no sabía, nunca aprendió, nunca tuvo tiempo, nunca conoció a Dios”.

“Su forma de actuar no tiene una norma, por eso dice aquí (en Probervios) tras los ojos altaneros hay un corazón arrogante, la maldad del pecador brilla en su mirada, dice ese sabio, porque a todos en la cara se nos nota si estamos bien, si estamos alegres o estamos enojados, si estamos tristes. Nuestro rostro lo demuestra”.

“Todo esto que nos enseña es la forma en que tenemos que cuidarnos, para que en nuestra actitud se note que estamos con Dios y en manos de Dios, pero el que no lo conoce hace las cosas como le parece pero pueden estar en contra de lo que Dios dijo, sea esto nuestra meditación, para nosotros”.

Aniversario

A las más de tres decenas de personas que asistieron a la misa de las 7 de la mañana de ayer, el sacerdote agradeció su asistencia para celebrar con él su aniversario de ordenación sacerdotal.

Y también por haberlo acompañado en tantos años y soportado sus defectos y sobre todo cuando uno tiene más edad.

“Repites las cosas como los ancianos, aunque fastidias a las personas”.

Hay muchos defectos que pueden fastidiar, solo queda la comprensión, solo hay que soportar los defectos de los que están ancianos mientras Dios nos llama, dijo.

“Ahora que estamos celebrando, les agradezco que se unan a mí para que la intención sea para que Dios los bendiga, los proteja, los conserve en el bien. Nos ayude a poner las cosas aunque sean dolorosas en manos de Dios que es el único”, expuso el canónigo emérito.

Exhortó a compartir con el prójimo necesitado, así sea solo el tiempo o ayudarlo con sus medicinas, tomando el dinero de las gaseosas (refrescos) que no van a tomar, por ejemplo.

“Es un sacrificio que Dios recibe, un acto de amor que Dios nos pagará, por eso al venir aquí mi petición para todos es que el Señor los cuide a todos”.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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