Con el placer de estar nuevamente con buenos amigos en ésta que es una de sus ciudades favoritas y dirigiendo la que, a su juicio, es una de las cinco mejores orquestas sinfónicas del país, José Areán toma la batuta de director huésped en el cuarto programa de la temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), que año celebra su décimo octavo aniversario.
Para Areán, conducir nuevamente a la OSY —este viernes y domingo en el Teatro José Peón Contreras— es un honor y un privilegio, pues se trata de una institución llena de grandes amigos, exponentes de la música, debidamente consolidada como proyecto de divulgación artística. Asegura que las orquestas sinfónicas no son adornos que no aportan a la sociedad, sino, por lo contrario, son depositarias de la identidad cultural de una comunidad.
José Areán es hoy uno de los directores mexicanos más reconocidos. En 2013 fue designado director artístico de la Orquesta Filarmónica de Ciudad de México, desde 2005 es director asociado de la Sinfónica de Minería y actúa como director huésped en las más importantes agrupaciones del país.
En esta ocasión dirigirá, de Franz Joseph Haydn, la Sinfonía número 82 “El oso” y, de Félix Mendelssohn, la Sinfonía número 4 “Italiana”.
La Sinfonía número 82 en Do mayor, Hoboken I/82, de Haydn es la primera de las denominadas Sinfonías de París (números 82-87) y se conoce como la “Sinfonía del oso”.
Fue la primera de una serie de seis encargadas en 1784 por los Concerts de la Loge Olympique, asociación de conciertos popular en París. Como el resto, la “del oso” fue escrita para el mayor conjunto orquestal al que Haydn había compuesto hasta entonces, incluyendo refuerzos para las maderas y una gran sección de cuerdas.
Fue la última en crearse de las seis sinfonías: se completó en 1786. Se estrenó al año siguiente en París, dirigida por Joseph Boulogne, Chevalier de Saint-Georges.
La Sinfonía número 4 en La mayor tiene sus orígenes, al igual que la “Escocesa” y la obertura “Las hébridas”, en una visita que Mendelssohn hizo en 1830 y 1831 a Italia, en el cual se inspiró en el color y la atmósfera del país. Fue completada en 1833 y estrenada en Londres con la Royal Philharmonic Society.
Mendelssohn no quedó satisfecho con la obra y escribió versiones alternativas para el segundo, tercero y cuarto movimientos. Nunca publicó la sinfonía, que solo apareció impresa tras su muerte.
El alegre primer movimiento está escrito en forma sonata. Continúa un movimiento que se basa en las impresiones de una procesión religiosa que el compositor presenció en Nápoles. El tercer movimiento es un minuet con trío. Y el cuarto (escrito en la tonalidad menor) incorpora figuraciones de danza con tintes de un saltarello romano y una tarantela napolitana.
Ópera mexicana
El pasado fin de semana, José Aréan dirigió el estreno de la ópera mexicana “La sed de los cometas”, que, como informamos en su oportunidad, muestra los claroscuros de Sor Juana Inés de la Cruz, que resuenan con problemáticas actuales.
Al respecto, afirma que en los últimos años ha sido testigo del auge de óperas creadas por noveles talentos de nuestro país, como “Los visitantes”, de Carlos Chávez; “Séneca”, de Marcela Rodríguez; “Únicamente la verdad”, basada en el mito de Camelia la Texana y presentada desde la perspectiva del semanario “Alarma”, creación de Gabriela Ortiz, y “En susurros los muertos”, de Waltiero Dazzi (italiano radicado en México), cuya protagonista es la viuda de Nezahualcóyotl.
Todas estas producciones se pueden visualizar en plataformas digitales.— Emanuel Rincón Becerra
