Para el tenor yucateco Miguel Mena Medina, la oportunidad de cantar “Carmina Burana” con la Orquesta Sinfónica de Minería en estos días en Ciudad de México es “mágica”.
Fue gracias a la recomendación de la soprano Anabel de la Mora, quien también participa en la cantata, que Miguel envió su material de concierto y fue elegido.
Se trata de la sexta ocasión que el tenor yucateco interpreta esta cantata escénica compuesta por Carl Orff. La primera vez fue al lado de la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY), hace casi veinte años.
“El director de entonces, Juan Felipe Molano, me dio la oportunidad; se trata de un papel muy determinante y complicado”, indica el tenor, que posteriormente la interpretaría con la OSY bajo la dirección de su actual director artístico, maestro Juan Carlos Lomónaco.
En total son cuatro funciones de “Carmina Burana” las que ofrecerá con la Sinfónica de Minería, la última será pasado mañana en la sala Nezahualcóyotl.
“Solo tuvimos un ensayo, ya que en Ciudad de México tienen un ritmo muy diferente de trabajo al de Mérida; sin embargo las funciones han recibido muchos comentarios positivos, pues mucha gente se me ha acercado para decirme que nunca habían escuchado que un tenor cantara el ‘Carmina Burana’ como yo, lo cual es un gran honor ya que en Ciudad de México hay mucha competencia, se trata de un halago muy grande”, considera. En su caso indica que a la gente le gusta su timbre brillante, su voz aguerrida que le imprime fuerza a las notas porque “si no hay emotividad son solo notas”.
También comenta que tanto el coro como la orquesta lo han tratado muy bien desde su llegada, a pesar de que fuera de Anabel nadie lo conocía.
En “Carmina Burana”, que dirige el venezolano Raúl Aquiles Delgado, además de Anabel y el yucateco participa el barítono Ricardo López, quien tiene “una maravillosa voz, es un gran cantante, todos los son”.
Miguel participa en el número “Olim Lacus Colueram”, lleno de sobreagudos. “Es muy cansado, hay que tener una voz muy sana y descansada para esta obra”, explica.
Miguel Mena indica que la edad (tiene 43 años) le da un entendimiento más seguro de la voz, pues antes confiaba más en su voz natural y ahora confía en la técnica y en la seguridad que ya tiene.
“Hay un límite de tiempo para cantar ‘Carmina Burana’, no puedes hacerlo toda la vida por la exigencia del rango vocal y el dinamismo que necesita, por lo que estoy contento de interpretar esta obra adecuadamente y con mejor seguridad vocal”.
Para cuidar su voz, Miguel no bebe alcohol ni se va de parranda, lo cual para él no es un sacrificio.
La altura y la contaminación de Ciudad de México pueden llegar a afectar la voz pero trata de no pensar en eso y enfocarse únicamente en la música porque si no corre el riesgo de predisponerse.
“Carmina Burana” se estrenó el martes pasado en la Sala Nezahualcóyotl, donde este lunes, como mencionamos, será su última función. También tuvo una presentación en la Universidad Anáhuac.
“Hay 200 personas arriba del escenario entre orquesta y coro, la sala tiene una gran acústica y buena visibilidad, es de primer mundo, es una maravilla que en México exista una sala así”.
Miguel Mena Medina ha participado en varias óperas con la OSY desde sus inicios, como “L’elixir d’amour” y “Pagliacci”, lo cual le ha dado la oportunidad de conocer a muchos cantantes de fuera de Mérida y tener una visión más amplia del mundo operístico.
“Me gustaría que hubiera una mayor apertura al canto, que no todo sea únicamente música instrumental porque desde ‘Cavalleria Rusticana’ ya no hubo más ópera con la OSY, por la pandemia, pero además falta un renacer coral en Yucatán, los grandes conciertos eran muy vistosos y gustaban mucho”.
Dice que el maestro Luis Sánchez Gavito está haciendo un llamado para que el movimiento coral surja de nuevo.
“Pido que se abra nuevamente una escuela de música coral porque a todo mundo le gusta cantar en Yucatán, es una necesidad para todo cantante solista estar en un coro”.
A raíz de esta oportunidad con la Sinfónica de Minería, Miguel está seguro de que se abrirán más puertas en su carrera.— Patricia Garma Montes de Oca
