MADRID (EFE).— Un equipo de científicos descubrió que las abejas melíferas pueden producir tanta carga eléctrica atmosférica como una nube de tormenta, lo que demuestra que algunos seres vivos tienen la capacidad de modificar la electricidad atmosférica y configurar fenómenos meteorológicos.

Los expertos llegaron a esta conclusión después de medir los campos eléctricos cerca de los enjambres de esa especie de insecto.

Los detalles se publican en la revista “iScience”.

El estudio recuerda que la electricidad atmosférica contribuye a configurar los fenómenos meteorológicos, ayuda a los insectos a encontrar alimento y eleva a las arañas en el aire para que migren grandes distancias.

“Siempre nos fijamos en cómo la física influía en la biología, pero en algún momento nos dimos cuenta de que la biología también podía influir en la física”, explica Ellard Hunting, biólogo de la Universidad de Bristol y primer autor del trabajo.

Por eso, “queríamos saber cómo utilizan los distintos organismos los campos eléctricos estáticos que están prácticamente en todo el entorno”, señala.

Al igual que la mayoría de los seres vivos, las abejas tienen una carga eléctrica innata. Para hacer el estudio, el equipo comprobó que los enjambres varían la electricidad atmosférica entre 100 y 1,000 voltios por metro. A partir de esos datos se desarrolló un modelo que puede predecir la influencia de otras especies de insectos.

“El modo en que los enjambres de insectos influyen en la electricidad atmosférica depende de su densidad y tamaño”, afirma a su vez Liam O’Reilly, biólogo de la Universidad de Bristol y coautor del trabajo.

Así, “calculamos la influencia de las langostas en la electricidad atmosférica porque, dado que forman enjambres a escala bíblica —con un tamaño de 740 kilómetros cuadrados y 80 millones de langostas en menos de 1.6 kilómetros cuadrados— su influencia es probablemente mucho mayor que la de las abejas”.

 

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