WASHINGTON (AP).— En el termómetro, una décima de diferencia parece algo minúsculo, que ni se nota en la calle. Los pequeños cambios en la temperatura promedio, sin embargo, pueden tener un enorme impacto en el clima mundial y dar paso a grandes desastres.

Ésa es la perspectiva que afronta el mundo con un clima cada vez más imprevisible, extremo y caliente.

En 2015, los países de todo el mundo acordaron en París reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para contener el calentamiento mundial, dejándolo “muy por debajo” de los 2 grados Celsius. El objetivo es que no supere los 1.5 grados.

Dos grados de diferencia no parecen mucho. Cuando se habla de temperaturas promedio a nivel mundial, no obstante, marcan una enorme diferencia.

Cada décima cuenta

Es cierto que las décimas cuentan, lo dicen los meteorólogos: la temperatura promedio de la Tierra subió 1.1 grados Celsius desde la era preindustrial. O sea, 0.4 grados más y se rebasará el límite de 1.5 que no se quiere pasar. Superada esa marca, se podrían producir más catástrofes climáticas, según los estudios de expertos.

Se habla de promedio de temperaturas, pero en algunas partes del mundo, sobre todo en grandes masas de tierra y en el Norte, como en el Ártico, las temperaturas ya subieron más de 1.1 grados Celsius e incluso superaron los 1.5, de acuerdo con algunos cálculos.

Hay que tratar de ver las temperaturas como una curva de campana, ya que el promedio no revela “los extremos ocultos”, señala el profesor de la Princeton University Gabe Vecchi. “En el extremo, donde la forma de la campana es muy angosta, hay posibilidades de eventos extremos”, manifiesta.

“Si hay un leve cambio en el promedio de la cima de la campana en dirección de un calentamiento, el resultado es que bajan sustancialmente las posibilidades de que haya temperaturas muy frías y aumentan las posibilidades de que haya temperaturas mucho más cálidas”.

Algo parecido pasa con el nivel de las aguas. El aumento promedio no permite ver el hecho de que en algunos sitios el agua subió mucho más que en otros.

La mayoría de los países, incluidos los dos que más emisiones producen, Estados Unidos y China, no van en camino de reducir el calentamiento a 1.5, ni siquiera dos grados Celsius, a pesar de que han hecho promesas de disminuir las emisiones a un “cero neto”, cuando ya no se agregan nuevas emisiones a la atmósfera.

Si las temperaturas aumentan más de 2 grados Celsius hacia fin del siglo, el mundo experimentará cinco veces más inundaciones, tormentas, sequías y olas de calor, según del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático.

“Todo puede suceder”, advierte la profesora de la Brown University Kim Cobb.

La amenaza de cambios irreversibles y los circuitos de retroalimentación que aceleran el calentamiento, como el derretimiento del permafrost, que atrapa enormes cantidades de gas de invernadero, advierten que se puede producir aun más calentamiento. “Es asombroso pensar cuánta gente afrontará fenómenos extremos relacionados con el clima en un mundo con dos grados de más”, señala Cobb.

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