El valor de la formación académica para la consecución de objetivos es irrefutable, pues a través de ella la población puede abrirse paso en un mundo laboral cuyas expectativas son cada vez más altas y donde, además, la búsqueda de talento se torna aún más específica según sean los resultados que se esperan alcanzar.

En ese sentido, hallar la opción que mejor se adapte a las necesidades particulares de cada persona se ha vuelto una tarea crucial. Si bien, son diversos los factores contemplados para tomar esta decisión, existe uno pocas veces considerado, pero que influye en gran medida para promover el interés del estudiantado: la arquitectura, que por su propia naturaleza tiene la cualidad de ser fuente de inspiración para todos los sentidos y quehaceres.

Basta con centrar la mirada en el desarrollo de la sociedad a lo largo de los años para reconocer la importancia del entorno y cómo éste impacta directamente en la ejecución de sus actividades diarias. Por ello, el significado de diseñar espacios que llamen a la calma, a la creación, a la conexión, a la estabilidad, es decir, que sean instrumentos medulares para el sano esparcimiento, así como para la adquisición sólida de conocimientos.

Un propósito con cimientos firmes

De esta manera, instituciones de educación superior como la Escuela Bancaria y Comercial han hecho de la arquitectura un aliado fundamental para fortalecer el camino del aprendizaje, pues, a fin de cuentas, será en las instalaciones donde tanto los alumnos, docentes, como el cuerpo administrativo pasarán gran parte de su tiempo. Razón suficiente para transformar este arte en un recurso diferenciador dentro del sector educativo.

Bajo este argumento, dicha institución ha puesto total atención en la edificación de proyectos que sumen vanguardia, belleza y funcionalidad para generar una atmósfera capaz de propiciar e incrementar desde la generación de ideas, hasta la interacción entre las diferentes partes que conforman a su comunidad.

“Todos los espacios están pensados para fomentar, […] para que estés en un ambiente adecuado para compartir. Aquí está todo entrelazado y eso le da muchísima riqueza al uso diario”, puntualizó al respecto Ignacio Urquiza Seoane, arquitecto responsable de la construcción de diversos campus EBC.

De igual modo, recalcó cómo el papel del diseño ha sido pieza clave para la escuela, pues “ha sido algo que siempre han tenido presente y es algo que se siente en la Institución. Le damos cuidado a nuestras instalaciones, lo cual se traduce en qué estudias, cómo lo estudias. Todo apunta hacia el mismo nivel, hacia la misma exigencia”.

Prueba de lo anterior es el notorio compromiso de la Escuela de Negocios de México por dotar de tales atributos a cada uno de sus doce campus situados alrededor de la República Mexicana, mismos que han sido trazados a detalle al considerar el área, la tipología constructiva, el clima, así como los materiales locales, los cuales “le dan sentido de identidad a los complejos, por lo que no llegan a ser edificios completamente ajenos a la región”, agregó a la conversación Urquiza.

La visión hecha materia

Ejemplo que reúne todas las características mencionadas es Campus Mérida, el cual recientemente fue galardonado con la medalla de plata en la Bienal Nacional de Arquitectura Mexicana. Un reconocimiento que realza la dedicación de la Institución por brindar espacios de la más alta calidad, a la vez que enmarca la ardua labor de Ignacio Urquiza Arquitectos, despacho encargado de concretar este importante programa.

Así pues, la posibilidad de reflejar la esencia e historia de la Institución se hizo tangible gracias al estudio minucioso y a la convergencia de visiones. En palabras de Ignacio Urquiza: “Los valores de la EBC fueron transportados a la arquitectura. Tenemos que ser parte del mismo paquete, no podemos andar desligados de todo lo que es la Institución. Esos valores bien establecidos son contagiosos para quienes trabajan, quienes la operan, quienes estudian ahí. Nos toca ser parte del mismo esfuerzo”.

Lo que finalmente dio por resultado una estructura que invita a la permanencia mediante la atinada disposición de pasillos, el cuidadoso análisis para la circulación correcta del viento, el juego de luces y sombras, así como la creación de áreas de coworking y de convivencia, como la cafetería, auditorios, centro de aprendizaje, gimnasio, salón de usos múltiples y zonas verdes.

Un recorrido que, sin duda, es muestra del mensaje que se desea comunicar. Tal como lo menciona Urquiza Seoane: “Cuando todo el discurso viene con una intención clara y es congruente, pues yo creo que eso hace un proyecto exitoso”.

Si quieres conocer más acerca de la EBC y su oferta educativa, entra a ebc.mx.

(I.S.)