Propio de las fiestas de fin de año, y en armonía con la proximidad de la Navidad, la Orquesta Sinfónica de Yucatán y el coro del Taller de Ópera de Yucatán cerrarán la Temporada de Conciertos 38 con la interpretación, pasado mañana, de un repertorio de inmortales obras.

Bajo la batuta del maestro Juan Carlos Lomónaco, la OSY presentará Tres danzas de “La novia vendida” de Bedrich Smetana; “Zadok, el sacerdote” y el Hallelujah de George F. Händel; “Dry Your Tears, Afrika”, de John Williams, y “En las estepas de Asia central”, así como las Danzas Polovtsianas, de Alexander Borodin.

De acuerdo con información proporcionada por la agrupación artística, el Gran Salón del Club Campestre será escenario de presentación de la gala musical, que comenzará a las 20 horas y con la cual la OSY cerrará su ciclo de conciertos.

Abrirá su presentación con el poema sinfónico “En las estepas de Asia central”, de ruso Alexander Borodin (1833-1887), quien la creó para celebrar el aniversario de plata del reinado de Alejandro II de Rusia, reconocido por expandir el imperio hacia el Este.

La breve obra musical narra de manera idílica una interacción entre rusos y asiáticos en las estepas del Cáucaso, donde una caravana cruza el desierto bajo la protección de las tropas imperiales, de tal forma que la armonía entre las partes predomina en la composición de singular belleza.

 

Del checo Bedrich Smetana (1824-1884), la OSY interpretará Tres danzas de “La novia vendida”, basada en la ópera más conocida y popular, del mismo nombre, de las ocho escritas por el compositor. En ella, el autor incorporó formas de danza bohemia tradicional, por lo que es considerada como esencialmente checa de espíritu.

La primera de las danzas es una polka campesina. La alegría y el alboroto general desembocan en la segunda pieza orquestal con “Furiant”, una breve y vigorosa obra. El tercer bailable ocurre cuando el pueblo está de fiesta, a la que llegan unos cómicos y anuncian su espectáculo y música a son de tambor y flauta dulce.

El estreno tuvo lugar en el Teatro Nacional de Praga bajo la dirección del propio Smetana, el 30 de mayo de 1866. Después de 150 años, “La novia vendida” sigue siendo una de las más apreciadas por el público y uno de los aportes a la cultura universal.

La siguiente obra a presentar por la OSY es “Zadok, el sacerdote”, de Georg Friedrich Händel (1685-1759), un himno a interpretar por un coro, seguido por la orquesta y precedida por una fanfarria de tres trompetas.

La pieza de apenas cinco minutos refiere la unción de Salomón como nuevo rey de los israelitas por el sacerdote Zadok y el profeta Natán, citada en el libro I Reyes. Händel retomó el pasaje bíblico para la coronación del rey Jorge II en 1727.

 

Esta pieza del período barroco cobró auge, ya que ha sido cantada antes de la unción del soberano en la coronación de todos los monarcas británicos desde su creación y ha sido reconocida como un himno patriótico británico. De hecho, inspiró el Himno de la Liga de Campeones de la UEFA.

 

El Hallelujah del oratorio “El Mesías” fue compuesta en 1741 por Händel para conmemorar el nacimiento de Jesús y ocupa un lugar especial en el repertorio de la OSY alusivo a la Navidad. Fue Wolfgang Amadeus Mozart quien revisó la partitura para la posteridad y en 1742 fue estrenado el conocido oratorio, de lo mejor de la música sacra de Händel, en el New Music Hall de Dublín, Irlanda.

 

“Dry Your Tears, Afrika” es un tema de John Williams (1932) que forma parte de la banda sonora de la película “Amistad” (1997), dirigida por Steven Spielberg.

A su vez está inspirado en el poema del mismo título de Bernard Dadié, cuya letra está escrita en Mende, idioma que se habla en Liberia y Sierra Leona.

El argumento cinematográfico está basado en el motín de 1839 de esclavos Mende recién capturados, que tomaron el control del barco “La Amistad” frente a las costas de Cuba. Siguió una batalla legal internacional y la captura por el fisco estadounidense, caso que atrajo la Corte Suprema de Estados Unidos en 1841.

La Sinfónica cerrará con broche de oro la velada musical y su temporada de conciertos con las Danzas Polovtsianas de Alexander Borodin, las cuales se interpretan a menudo con un coro como una pieza independiente en conciertos y es una de las obras más populares del repertorio clásico.

 

Desde su origen, las Danzas Polovtsianas han tenido un éxito propio fuera de la ópera: formaron parte de muchas representaciones de los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev, quien tomó la escena de la danza en París en las primeras décadas del siglo XX. También fueron parte del gran musical Kismet de Broadway e incluidas en la apertura de los Juegos Olímpicos de invierno de 2014 en Sochi, Rusia.

 

Fue estrenada en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo el 23 de octubre de 1890 (según el calendario juliano utilizado en esa época y equivalente al 4 de noviembre en el gregoriano).

 

 

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