A ser dignos y orgullosos hijos de Dios y la Virgen María invitó el presbítero José Gilberto Pérez Ceh en la misa que ofició ayer al mediodía en el santuario guadalupano de San Cristóbal, en la que resaltó que la fiesta celebrada es para renovar la fe en Dios y la Virgen y esforzarse por seres buenos hijos.

En el marco de la solemnidad de la Virgen de Guadalupe, el sacerdote ofició varias misas a lo largo de la mañana, que estuvieron llenas en su totalidad.

El templo recibió a cientos de feligreses, que escucharon con atención el mensaje del párroco de San Cristóbal.

Al hacer alusión a las lecturas del día, dijo que “somos dignos de Dios, tenemos dignidad gracias a que Jesucristo se encarnó, se hizo como nosotros y nos redimió”.

Expresó que además Jesús se encarnó en María para que fuera también la madre de todos. “Dios preservó a María del pecado original para que permaneciera purísima como tenía que ser para que llevara en su seno a Jesús”.

Destacó que desde ese momento “todos somos dignos de Dios y debemos estar orgullosos de ser sus hijos; también somos hijos de María, pues Dios no solo nos dio a su hijo, quiso darnos a María para que fuera nuestra madre”.

Sin embargo, le preguntó a los presentes: “¿Nos portamos como hijos de Dios? ¿Nos portamos como hijos de María?”.

“Algunas veces sí y otras tal vez no”, se respondió a sí mismo el sacerdote y agregó que María, como cualquier madre, espera que sus hijos vayan cambiando y mejoren su comportamiento.

La solemnidad

Respecto a la solemnidad de la Virgen de Guadalupe, recordó que hace 491 años la imagen de la Virgen se impregnó en la tilma de Juan Diego, la cual es exhibida en la Basílica en Ciudad de México.

Habló de la fe y de cómo la festividad de ayer es motivo para renovarla y tratar de ser mejores hijos de Dios y de la Virgen María.

“Cuando la Virgen pide a Juan Diego que le construyan una casita sagrada, desde ese momento se hizo presente de su parte y de Dios el amor, la gracia y las bendiciones que se siguen recibiendo”, dijo.

Señaló que la ternura, el cariño y el amor con el que la Virgen se dirigió a Juan Diego también lo son para todos sus hijos, que deben corresponderle de la misma manera. “Pidamos nos ayude a crecer en el amor, la fe, el servicio y seamos verdaderos hijos de Dios y de la Santísima Virgen María”, externó.

Luego de la misa, muchos feligreses se acercaron al altar para ver de cerca la imagen de la Virgen instalada a un costado y depositaron flores a sus pies.

Indulgencia plenaria

Por la tarde, a las 6, el obispo auxiliar de Yucatán, monseñor Pedro Mena Díaz, ofició la misa pontifical con indulgencia plenaria.

“Este acontecimiento guadalupano es uno de los grandes acontecimientos que Dios ha querido que vivamos como parte de su plan de salvación”, expresó ante cientos de personas que colmaron el santuario mariano.

“Hay momentos especiales como el que vivimos en México”, expresó el prelado en referencia a los 491 años de las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Recordó que las apariciones marianas ayudaron a la evangelización de los pueblos originarios de México y hoy es la Reina de América.

El prelado exhortó a servir y a vivir en comunión. “San Pedro dice que cada uno de nosotros es una piedra viva, tenemos que poner de nuestra parte para construir la casita sagrada; eso significa vivir en armonía, en unidad, ser solidarios unos con otros y vernos como verdaderos hermanos, hijos de un solo padre que nos ha regalado a nuestra madre del Cielo, por eso nuestra respuesta tiene que ser de unidad, de rechazar la soberbia y el orgullo; tenemos que pedirle a la Virgen que nos muestre el camino de la humildad, que es el antídoto de lo que nos divide”.

La misa se inició y concluyó con los vivas en honor a la Morenita del Tepeyac y fue celebrada con el padre Pérez Ceh y el diácono permanente Luis Domingo Flores Zamora.

La imagen de la Virgen de Guadalupe será subida a su nicho hoy martes en la misa que se celebrará a las 7 p.m.

El obispo Pedro Mena informó que el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, quien debía oficiar la misa, no pudo hacerlo porque estaba indispuesto.— IRIS CEBALLOS ALVARADO Y CLAUDIA SIERRA MEDINA

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán