Momentos de mucha alegría se vivieron en el Asilo Brunet Celarain con la realización de una posada en la que no faltaron los dulces, los regalos, las piñatas y el baile. Incluso, se efectuó un concurso de villancicos, en el que hubo hasta quienes cantaron a ritmo de reguetón.
La actividad se efectuó con apoyo de la asociación Vivir para Ayudar, que preside la señora Pilar Macossay González de González, quien desde hace 17 años realiza la posada para los huéspedes del asilo.
Fue una celebración muy amena, en la que el entusiasmo, la alegría y el buen humor se hicieron presentes, pues no solo las personas de la tercera edad participaron sino también las religiosas que los atienden, las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.
La camaradería entre ellos salió a relucir y hasta los “milagros” ocurrieron, pues a uno de los adultos mayores que casi no puede caminar se le vio feliz y deslizándose en el escenario mientras cantaban los villancicos. Así de poderosa fue la energía y la alegría que inundó el lugar.
La actividad comenzó con el donativo de una silla de ruedas y de una lavadora y secadora tipo industrial para el asilo por la asociación Vivir para Ayudar.
Pilar Macossay explica que el Celarain tiene necesidad de tres lavadoras, pues las que tenía ya no sirven. Con el obsequio entregado se cubre apenas una parte de la necesidad en este rubro, pues se requieren dos más para satisfacer totalmente los requerimientos diarios, ya que en el sitio se atiende a 142 personas. Por lo que hace un llamado a quien pueda para que apoye esta causa.
Concurso de villancicos
Luego de la ceremonia simbólica de entrega de los donativos, se efectuó el concurso de villancicos.
Primero participó el grupo integrado por enfermería junto con las personas a las que suele atender. Cantaron “Los peces en el río” e hicieron una escenografía simulando el mar, mientras que, detrás de ellos, una persona movía los peces, que parecían ir nadando.
La representación incluyó a la “Virgen”, a quien se vio lavando y planchando pañales, como dice la canción.
El segundo grupo fue el de semanería de mujeres, que cantaron “Campana sobre campana” y utilizaron el pandero y las maracas para animar la canción.
Luego tocó el turno a la semanería de hombres, que se lucieron con una introducción cantando la rama en reguetón, lo que causó la sorpresa y entusiasmo de los presentes al ver a uno de los ancianitos rapear.
Después entonaron varias canciones navideñas, que incluyeron el “Burrito sabanero”, “La marimorena” y “Campana sobre campana”. Usaron como complemento de su presentación claves, un triángulo, una guitarra y el güiro. Este grupo obtuvo el primer lugar.
Se hicieron acreedores a una imagen de la Virgen tallada en piedra de cantera, que donó la asociación que organizó el evento.
Después, los abuelitos disfrutaron de las piñatas, de comida especial por la celebración que también llevó Vivir para Ayudar y se les hizo entrega de regalos a manos de los estudiantes de Fisioterapia y Rehabilitación que acuden al lugar a realizar su servicio social, y que se organizaron para llevarles los obsequios.
La actividad prosiguió con el baile, los que podían no dudaron en pararse a mostrar sus mejores pasos, y otros desde sus sillas de ruedas contemplaron la escena y les aplaudieron.
En nombre del asilo, Alejandro Sosa agradeció la posada y afirmó que habían hecho pasar a todos una mañana muy agradable.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
