“Me quitaron todo, menos la fuerza y las ganas de pintar el paraíso”, dice José Luis Loría Méndez, quien en los últimos tres años se ha dedicado a plasmar anteproyectos de lo que será una obra monumental que tiene previsto exhibir en París.

José Luis Loría comenzó los anteproyectos, a los que ha llamado “Pedazos de paraíso”, antes de la pandemia, cuando hizo el primero para una coleccionista austríaca. Desde entonces no ha parado y ya ha dedicado cientos de horas a pintar mariposas, plantas, flores…

Ha hecho más de veinte “Pedazos de paraíso” que hasta ahora no ha podido juntar, pues los ha ido vendiendo para poder financiar el proyecto final, que se llamará “El paraíso de José Luis Loría” y, que, según calcula, mediría 5 metros de largo por 2 de alto.

“El proyecto, como todos los míos, es autofinanciado. Jamás he recibido un peso de ninguna institución de cultura ni de ningún patrocinador cultural”, dice el pintor, que en esta etapa ya dejó de vender los “Pedazos”.

Anteriormente, el pintor se concentró en realizar diferentes tipos de flores. “Ahora estoy metiendo pájaros entre las flores”, dice al hablar del “Pedazo de paraíso 27” que aún está en proceso y que formará parte, con otros anteproyectos, de una exposición privada y exclusiva en Mérida.

La obra final la presentará en la capital francesa y, afirma, será un homenaje a las selvas del sur de México que se han destruido.

“En la profundidad de las selvas del sur de México, las cajitas que guardan las alas de los coleópteros o escarabajos son los rubíes, las esmeraldas, topacios, ópalos de fuego, diamantes y amatistas por sus colores, pareciera que están hechas de ello”, indica.

Agrega que el valor de la selva no es económico, sino de biodiversidad.

El pintor señala que durante siglos el arte considerado más elevado fue el religioso y el histórico, la representación floral no cabía en la pintura.

“Hubo que esperar hasta el siglo XVII para que los pintores holandeses dignificaran la naturaleza con sus obras”, manifiesta.

Pionero

Añade que uno de los primeros artistas en convertir las flores en objetos de arte fue Ambrosius Bosschaert. Con el tiempo las flores han sido retratadas una y otra vez. En la pintura romántica las flores representan el ideal de la belleza.

Señala que los últimos artistas en aprovechar al máximo la naturaleza fueron los impresionistas Édouard Manet, Claude Monet y Vincent van Gogh.

“Las flores entraron a nuestras casas como motivo de decoración en los siglos XVIII y XIX, mediante el papel pintado. Lo que yo hago es papel pintado, no son manchas amarillas ni fierros que recojo en la calle”, subraya.— IVÁN CANUL EK

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán