Una noticia se viralizó recientemente: se prohíbe el dióxido de titanio para su uso como aditivo alimentario en países de la Unión Europea. Aunque su nombre se lea bastante científico, lleva bastantes años en la industria.
Primero, ¿qué es el dióxido de titanio?
El E-171 es un colorante perteneciente al grupo de aditivos alimentarios que se usa en alimentos, concretamente en pastelería, dulces y chiles por su color blanco.
¿Por qué se prohibieron el dióxido de titanio?

El mes de mayo pasado, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) publicó un informe que indicaba que el dióxido de titanio dejaba de considerarse seguro por un posible efecto genotóxico del aditivo alimentario en el organismo humano.
El 18 de enero pasado, la Comisión Europea publicó un nuevo reglamento que cesaba la actividad del dióxido de titanio en alimentos.
¿Qué es genotóxico?

Estos compuestos tienen la capacidad de dañar el ADN, en este caso porque la naturaleza del dióxido de titanio cuenta con una estructura basada al 50% de nanorpartículas. Durante años, los científicos relacionaron el aditivo con alteraciones en la microbiota intestinal.
De hecho, la ANSES, agencia francesa de seguridad alimentaria, prohibió el aditivo en 2020.
Se estableció transitorio para la retirada del producto hasta el 7 de agosto de 2022.
El dióxido de titanio en México
Las nanopartículas de diferentes metales y otros materiales que tienen gran utilidad para producir fármacos, así como aditivos alimenticios, cuando se consumen de forma oral dañan en el tracto digestivo, el colon y pueden generar tumores, advirtió hace unas semanas una investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La científica Yolanda Irasema Chirino López explicó que hay que tener cuidado, pues en México la regulación no obliga a las empresas a declarar si están usando algún tipo de nanomaterial en el empaque o como aditivo alimenticio.
Otro riesgo es cuando se consume oralmente al desprenderse partículas de algunas envolturas plásticas de alimentos. O bien, al ingerir directamente tabletas de fármacos con excipientes, en alimentos como tortillas; panes empacados y suplementos alimenticios que también los contienen, se dañan el tracto digestivo y el colon. También hay reportes donde se refiere que incrementan la cantidad de tumores de cáncer, y son especialmente perjudiciales en personas previamente susceptibles, con colitis, gastritis y otras enfermedades intestinales.
En el laboratorio de la UNAM, se estudia el dióxido de titanio grado alimenticio, un compuesto permitido en una Norma Oficial Mexicana para elaborar tortillas empacadas, así como dulces y chocolates confitados, el cual se describe en la etiqueta, pero se ingiere y deposita en el cuerpo al consumir estos alimentos, apuntó la especialista.

