La Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) cerró 2022 con gran tensión en sus últimas semanas. Este año se perfila de gran incertidumbre, ante un presupuesto asignado por el gobierno estatal que solo alcanza para cubrir la operación de la agrupación musical hasta junio.
Como informamos, el Ejecutivo estatal asignó recursos equivalentes a solo el 47% del presupuesto que requiere la orquesta para operar, lo que solo alcanzará para cubrir la primera temporada de conciertos, que se realiza de enero a junio.
La complicada situación que afronta la OSY se debe al incumplimiento por el gobierno del decreto emitido por el mismo Poder Ejecutivo en 2008, que lo obliga a cubrir el pago de la nómina de la agrupación y otorgarle un presupuesto no menor al del año precedente. Desde 2019 esto no lo ha respetado, pues lo ha reducido significativamente en cada período.
Pese a los inconvenientes, la agrupación sinfónica cerró con broche de oro la temporada septiembre-diciembre con un concierto que puso de pie a toda la audiencia y que incluyó la participación del Taller de Ópera de Yucatán.
Tropiezos para la OSY
Fue una temporada con algunos tropiezos, no artísticos, sino operativos, pues el 1 de noviembre se incendió el Teatro José Peón Contreras, sede de la OSY.
Desde el inicio de temporada, el 9 de septiembre, se tuvieron presentaciones de gran éxito, con prácticamente el teatro lleno.
La Gala Sinfónica Mexicana, uno de los programas más esperados, hizo vibrar a la audiencia con representativas obras del repertorio sinfónico nacional. Le siguió uno muy llamativo con el pianista yucateco radicado en España Manuel Escalante, quien interpretó el Concierto para piano número 23 de Mozart.
La presencia del solista invitado en el programa tres, el violinista Karim Ayala Pool, engalanó los conciertos del 30 de septiembre y 2 de octubre, en los que interpretó el Concierto para violín de Mendelssohn.
Teniendo como director huésped a Roberto Beltrán Zavala se llevó al cabo el programa cuatro; el cinco fue un programa con obras de Rossini, Mozart y Beethoven, bajo la batuta del director titular de la orquesta, Juan Carlos Lomónaco.
Y un exitosísimo programa, el de “Cuentos sinfónicos para niños” con el debut en la OSY de Alejandro Basulto, como director huésped, y María Eugenia Guerrero como narradora, fue, sin que en ese momento nadie lo imaginara, el último que se tendría en el Peón Contreras.
El incendio del recinto obligó a suspender el programa siete, a falta de un espacio donde presentarse.
Pero fue una breve pausa obligada, ya que la orquesta retomó la temporada el viernes 18 de noviembre, y deleitó al público con obras de Beethoven y Schumann.
El pianista Fernando Saint Martin sería el invitado en ese programa, pero no fue posible su participación ante la falta de un piano, instrumento con el cual no cuenta el Palacio de Música, donde fue la función.
Sí se tuvo la presencia de Gustavo Rivero Weber, el director huésped, como se tenía previsto para el programa nueve, aunque con un solo concierto: el domingo 27 de noviembre.
En programa 10 fue presidido por el director titular y se interpretaron obras de Schubert y Beethoven.
El viernes 9 de diciembre fue el cierre de temporada con el concierto de fin de año, con el que la OSY demostró una vez más su gran calidad, y dejó lleno de emoción a un público que le aplaudió de pie durante varios minutos.
La OSY, una de las mejores en México
Personas cercanas a la Sinfónica lamentan que, aunque está catalogada como una de las mejores orquestas del país y su desaparición significaría una gran pérdida para la entidad, esto no parece importarle al Ejecutivo estatal ni a la secretaria de Cultura, Loreto Villanueva Trujillo. Pese a que es asidua asistente a los conciertos, la funcionaria no ha defendido a la OSY ni le ha procurado los recursos que necesita.
Se habla constantemente de la necesidad de difundir el arte y ponerlo al alcance de todos, pero se pretende cercenar uno de los más significativos grupos artísticos que tiene el Estado, y que le da renombre en el país y en el mundo.
Aunado a ello, la labor que realizan numerosos integrantes de la OSY como maestros de música o instrumentistas de grupos de cámara permite mantener un alto nivel de formación artística en el Estado, y ofrecer a los ciudadanos y visitantes el disfrute de numerosas propuestas.
Las mismas fuentes subrayan que la OSY y sus integrantes representan una gran aportación a la cultura y el arte en el Estado, y es triste que el reconocimiento que le dan el público y los visitantes no se extienda al gobierno estatal, que regatea el presupuesto como si fuera un grupito más y sin cumplir el compromiso de cubrir los gastos de operación y la nómina de sus integrantes, como consta en el decreto publicado en el Diario Oficial en 2008.
