Las cuatro migraciones de chinos a Yucatán se ilustran en una serie de fotografías, fruto de una investigación que realizó el doctor Luis Ramírez Carrillo y que abarca desde el siglo XIX hasta la actualidad. Las imágenes reflejan diversos momentos de dicha migración y la aculturación de los expatriados.
La exposición “Dos países, un camino, tres siglos en las relaciones entre China y Yucatán” se expondrá en el Centro Cultural “José Martí” a partir de pasado mañana.
Pamela Cristales Ancona, directora ejecutiva del Instituto Confucio, señala que ésta —fundada en 2007— busca promover la lengua y la cultura de China y, como parte de esto, Luis Ramírez realizó la investigación que dio como resultado un libro que publicó en 2022.
Ramírez recurrió a los archivos de la Fototeca Guerra, en los que seleccionó imágenes que ahora forman parte de la muestra, la cual ya se presentó en el marco del aniversario del Instituto Confucio, en octubre pasado.
Sobre la investigación y la exposición fotográfica, Luis Ramírez indica que se dio cuenta que existía mucha información sobre la migración china a México en general, pero no en Yucatán, lo cual resultaba raro, ya que la entidad ocupa el cuarto lugar nacional con el mayor número de expatriados chinos de los siglos XIX y XX.
De ahí que comenzara el estudio del tema, en el que documentó las cuatro grandes migraciones de la población asiática al Estado.
La primera se dio en el siglo XIX, por el año 1866, y fue un escape a la libertad por los asiáticos que hacían trabajo forzado en Belice, como consecuencia por haberse rebelado contra los ingleses que tenían en el sitio plantaciones de madera.
Los chinos llegaron a Chan Santa Cruz, se unieron a la comunidad maya y pelearon con ellos en la Guerra de Castas por 30 años.
En la exposición se pueden ver algunas imágenes de esos primeros inmigrantes chinos.
La segunda migración, entre 1892 y 1910, fue de los chinos henequeneros, es decir, aquéllos que llegaron para trabajar en las haciendas henequeneras (una docena de plantaciones) y que se calcula fueron 500.
En la tercera, entre 1910 y 1930, llegaron unos dos mil chinos huyendo de la guerra, primero de la surgida por la lucha por su independencia que se inició en 1910 y, luego, por los conflictos entre el partido comunista y el partido nacionalista.
El investigador aclara que estos migrantes no vinieron a trabajar en las plantaciones de henequén, aunque algunos lo hicieron por un tiempo, sino que se dedicaron a los oficios que sabían y, así, instalaron panaderías, lavanderías, tiendas de abarrotes y lecherías, entre otros.
En las imágenes que son parte de la muestra se puede ver a algunas de estas familias, que fueron retratadas en el Estudio Guerra, y en las que, explica el doctor Ramírez, se puede notar cómo se fue dando la aculturación, ya que hay imágenes de personas usando prendas tradicionales y en otras, la vestimenta occidental.
Las personas mayores, es decir los padres, conservaban tradiciones propias de su origen, como es el uso de la cola de caballo en el caso de los hombres, y en el de las mujeres, la frente despejada casi hasta arriba de la cabeza, el tipo de corte de cabello obligatorio de llevar por las mujeres casadas.
En cuanto al cuarto proceso migratorio, el investigador detalla que dio comienzo en 2002 con la incursión comercial de China en todo el mundo. Unos 500 asiáticos llegaron en ese tiempo a trabajar en pequeñas y medianas empresas, pero se calcula que de manera informal lo hicieron unos mil.
Al menos 30 industrias chinas llegaron a la entidad, según el conteo hasta la actualidad, y 120 restaurantes.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
