En una pista de baile se convirtió el parque de Santa Ana anteanoche, con la presentación de Antibalas Afrobeat Orchestra, que puso al público de pie y en movimiento con su singular ritmo, fusión de géneros musicales.

Eran las 10:05 de la noche cuando el concierto dio inicio Para entonces todas las sillas colocadas para el evento estaban ocupadas y las personas que fueron llegando después invadieron pasillos, bancas, aceras y hasta el césped de los alrededores del escenario.

Al anunciarse el inicio del concierto, en el escenario ya estaba un grupo de hombres de apariencia común y corriente, vestidos con jeans, shorts, camisas y playeras. Pero bastaron unos minutos para demostrar que no eran cualquiera, sino capaces de crear magia musical con ritmos afrocubanos que fusionan con jazz, funk, dub e instrumental, y que da como resultado un estilo interesante, llamativo y bailable, como lo demostraron las decenas de personas que no pararon de moverse durante la velada.

Público adulto joven, y jóvenes en su mayoría disfrutaron a plenitud de la música, en una noche fresca que se tornó calurosa de tanto baile. Y no sólo los asistentes bailaron, también los integrantes de la agrupación neoyorquina. Algunos solos del sax, el teclado y las percusiones cosecharon aplausos, y llamó la atención un instrumento poco usual, la “toca”, que permite crear los sonidos clásicos de la música afrocubana.

“Buenas noches Mérida”, saludaron los artistas. “Somos de Nueva York”, anunciaron, y manifestaron su alegría de poder presentarse en el aniversario de la ciudad. Conforme la velada fue avanzando la energía fue creciendo y más y más personas se unieron al baile, la explanada al frente del escenario se llenó y todos se levantaron de sus sillas.

“Es un orgullo presentar nuestra música aquí”, dijeron los Antibalas, y señalaron que estaban estrenando varios temas, “son los primeros en oír esta música nueva, es una primicia para ustedes”, dijo, a lo que el público respondió con aplausos y vivas.

Hubo momentos de interacción con el público, como cuando el sax tocaba una frase musical a la que la gente daba réplica.

“Qué bueno que están aquí, gracias por venir a bailar con nosotros”.

El grupo se congratuló de la gran respuesta de los presentes, de su ánimo, alegría y energía. Cómo respuesta, se entregó en el escenario.

El último tema fue “Mash”, con el que se despidieron del público, que clamó por una canción más. “Antibalas, Antibalas…”, “otra, otra….” se oyó corear a los asistentes, y tras un momento de expectativa, los músicos regresaron al escenario para tocar un último tema.

Para cerrar la velada, los Antibalas pidieron una foto de recuerdo con el público. Así, con las sonrisas en los rostros y las manos levantadas concluyó la presentación, cuando el reloj ya marcaba las 11:50 de la noche.— IRIS CEBALLOS ALVARADO