Reza una frase que: “Se necesitan dos manos para aplaudir”, así como son necesarias dos bocas para besar y dos remos para avanzar. Es por eso que en el marco del movimiento 8M (8 de marzo), Día Internacional de la Mujer, es posible que a estas alturas aún se cuestione cuál es el rol que juegan los hombres dentro de la lucha feminista.
¿Es el feminismo un movimiento de mujeres por y para mujeres? Aunque en esencia la lucha feminista busca romper con la desigualdad de los géneros, en muchas ocasiones presentes en ámbitos laborales y de invisibilidad social, lo cierto es que a pesar de que cada vez existen más espacios para las mujeres en la política o puestos de relevancia (como empresarias o líderes de opinión), aún falta mucho trabajo dentro de esferas que involucran la creación de leyes en beneficio de las mujeres.
Basta con ver las polémicas que causa la aprobación de leyes sobre la menstruación digna, en la que pocos hombres entienden realmente el dolor de un cólico, la incomodidad laboral en periodos de sangrado abundante, malestar estomacal derivado del mismo periodo y un sin número de efectos hormonales.
Gabriela Rivera, oficial de Salud Sexual y Reproductiva, Adolescentes y Grupos Vulnerables del Fondo de las Naciones Unidas para la Población, indica en un comunicado de la dependencia que el 42% de las adolescentes y niñas reportaron haber faltado a la escuela durante su menstruación, 4 de cada 10, un dato realmente preocupante.
“Este absentismo escolar se debe al miedo al acoso y a la incomodidad de no tener baños adecuados ni agua para mantenerse limpias. Sólo 16% de las niñas y mujeres adolescentes cuenta con conocimientos precisos sobre la menstruación”, cita el escrito.
Leyes por y para mujeres en México
Y aunque por primera vez México presume de una paridad en su Congreso Federal, de acuerdo con información del propio Gobierno, el 50.8 por ciento de la Cámara de Diputados está conformado por hombres, mientras el 49.2 es conformado por mujeres. Por su parte el Senado se encuentra conformado por un 51 por ciento de mujeres y 49 por ciento hombres.
Estos porcentajes resultan significaticos en un ámbito que busca la creación de leyes en beneficio de la ciudadanía, lo que lleva a cuestionar, ¿qué leyes se están aprobando en beneficio de las mujeres con conocimiento y causa de sus necesidades?
Resultaría lógico pensar que, en este sentido, tanto hombres y mujeres en el poder deberían tener conocimiento sobre la equidad de género, a fin de salvaguardar el derecho femenino por una vida digna y libre de violencia, pero el país dista mucho de ejercer justicia con paridad o de resolver un problema que cada día crece convirtiendo nombres en cifras.
De acuerdo al Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp) entre enero y noviembre de 2022 fueron asesinadas en el país 3,450 mujeres, de los que 858 casos se clasificaron como feminicidio y 2,592 como homicidios dolosos.
Hombres en el feminismo: ¿Existen nuevas masculinidades?
¿Son los hombres necesarios en el feminismo? Aunque en las últimas fechas son varios los hombres que han decido acompañar a sus parejas, madres, primas o amigas a la marcha del 8M, algunos dentro de misma y otros desde fuera en calidad de compañeros silenciosos, algunas feministas aún consideran invasiva su presencia, toda vez que se habla de su rol desde el privilegio.
Si bien existen varios libros que retratan la historia de la lucha feminista, en el siglo XXI algunos catedráticos consideran que esta misma lucha ha venido a cuestionar la función de los hombres y los ha confrontado con su propio entorno.
Tal es el caso de Octavio Salazar, catedrático de derecho en la Universidad de Córdova, colomnista de The Huffington Post y autor del libro “El Hombre que No deberíamos ser” (Planeta, 2018), donde precisamente analiza el feminismo desde una perspectiva en la que se descarta al hombre como enemigo, al tiempo que cuestiona sobre la formación de nuevas masculinidades.
“Estoy convencido de que difícilmente llegaremos a ser hombres ‘nuevos’ si no aprendemos y asumimos todo lo que el feminismo, que es una teoría emancipadora del ser humano y una vindicación radicalmente democrática, ha ido generando en cuanto en cuanto a pensamiento alternativo durante varios siglos”.
“El feminismo es también una ética que plantea una crítica al poder y forma de vida que persigue que mujeres y hombres podamos convivir en armonía. No es, como piensan algunos, un planteamiento dogmático que niegue a los hombres, ni mucho menos lo contrario al machismo (…) La lucha del feminismo no es contra los hombres, sino contra el patriarcado”, recuerda el autor.
Y es que justamente Salazar plantea a sus congéneres el analizarse frente a un espejo, cuestionar el privilegio masculino y analizar la democracia desde la paridad del feminismo.
Maternidad y feminismo: cómo criar niños feministas y hablarles del 8M
En el mismo sentido, en un momento en el que se están formando niñas desde el empoderamiento y la fortaleza de su género, también hay un grupo de madres en crianza masculina, que también han tenido que luchar de cara con un hembrismo que etiqueta a los hombres desde el machismo.
En este sentido, algunas expertas en crianza también hablan de la necesidad de educar también en una nueva realidad y economía en favor de la equidad de género.
“Los hombres se están quedando rezagados en la escuela y el trabajo porque no estamos criando niños para que tengan éxito en la nueva economía rosa”, valora Gloria Steinem, periodista e ícono del feminismo, en The New York Times.
El mismo medio ofrece una lista de 10 recomendaciones para criar niños feministas:
1.- Déjalo llorar. Aunque los niños más pequeños lloran por igual, a partir de los cinco años -señala el artículo-, los padres cambian el discurso con los varones, fomentando que guarden sus sentimientos bajo la excusa de que: “los niños no lloran”.
2.- Proporciónale modelos a seguir. La infancia es un momento para guiar, por eso es importante ofrecer modelos a seguir para los infantes, sin dejar de proporcionar entre estos a mujeres destacadas, ya sea en la política, el deporte, el entretenimiento o la ciencia.
3.- Déjalo ser él mismo. Esto se refiere a respetar las elecciones de niños y niñas en sus juguetes, ropa u otras actividades como el deporte. Si dejamos a las niñas ser futbolistas, ¿por qué no a los niños ser bailarines?
4.- Enséñale a hacerse cargo de sí mismo. Lavar los trastes, la ropa, planchar, cocinar, no es una tarea que dependa de un género, pues mucho se ha hablado de la necesidad de romper con estos moldes tradicionalistas a fin de crear adultos que sean funcionales y puedan depender de sí mismos.
5.- Enséñale a cuidar a otros. Los niños que aprenden a cuidar a otros, serán quienes puedan paternar de forma correcta e involucrarse directamente en la crianza de nuevas generaciones feministas. Además, la empatía es una cualidad necesaria en empresar socialmente responsables.
6.- Comparte el trabajo. Un estudio, cita el medio, muestra que es más probable que los hombres criados por mujeres que trabajaron por lo menos un año cuando sus hijos eran adolescentes se casan con mujeres que trabajaban en su etapa adulta, compartiendo mejor la carga de una casa, no solo de forma financiera.
7.- Aliéntalo a que tenga amigas. Una investigación de la Universidad Estatal de Arizona encontró que hacia el final del preescolar los niños comienzan a separarse según su género. La visión de diferentes perspectivas a lo largo de su vida fomentará una aptitud más amplia.
8.- Enséñales que “NO es NO”. Esto no solo los ayudará a comprender sobre el sentimiento del otro, sino sobre el valor de su propio cuerpo y la importancia de la palabra “NO”. Cuando respetamos el límite de los niños al hacer cosquillas u otros juegos, les enseñamos sobre el respeto hacia su cuerpo y del mismo modo la necesidad de respetar la elección de los demás.
9.- Enseña límites. Así como es importante que entienda que “No es No”, también es necesario enseñar límites en cuanto a las burlas o el acoso hacia alguna persona. En este sentido es necesario señalar cuando se estén comportando de manera inapropiada. “Son niños” no es una excusa para una mala conducta, recuerda el medio.
10.- Nunca uses la palabra ‘Niña’ como insulto. No digas, ni dejes que tu hijo diga, que alguien lanza la pelota o corre como niña, ni otros términos femeninos, a fin de no continuar con los marcados esterotipos.
En la práctica: ¿Cómo aprendí del feminismo y el movimiento del 8M?
Celso Carvajal, estudiante de Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, comparte con el Diario cómo aprendió sobre el movimiento del 8M, a partir de la inquietud de casos sonados en México mientras cursaba la preparatoria.
“De pequeño si me habían hablado del 8M, sin embargo era un contexto completamente diferente al día de hoy (como marcha y movimiento). Fue hasta en la prepa cuando por hechos muy fuertes de la sociedad me enteré completamente todo lo que abarca este movimiento, para mí el 8M significa respeto y empatía hacia mis compañeras y las mujeres en cualquier ámbito”, declara.
Por su parte, la investigadora y promotora cultural Rosely Quijano explica cómo le ha tocado vivir la maternidad y enseñar sobre este moviemiento, como feminista activa, a su propio hijo.
“Desde pequeño le he hablado no específicamente del día en si, pero sí del tema de respeto a las mujeres, de la equidad de género, de la lucha de las mujeres y del feminismo”, señala la también profesora, quien admite estar orgullosa de que a partir de sus propias vivencias y el diálogo ha fomentado en su hijo la empatía hacia las mujeres, pues incluso no ha dudado en defender a sus compañeras en situaciones de acoso.
“Eso me ha dado mucho gusto, porque de alguna manera ha tenido esa formación para ser solidario con las mujeres; también al ser testigo o porque yo misma le he contado de lo que a mi me ha pasado también”.
En el marco del 8 de marzo (8M), Día Internacional de la Mujer, donde se busca reflexionar sobre el rol femenino en el ámbito laboral, aún quedan cuentas pendientes por saldar ante la equidar salarial, la oportunidad laboral o la maternidad como impedimento de desarrollo profesional; aunque cabe resaltar que cada vez son más los educadores, profesionales, padres y madres de familia con perspectiva de género.
