Sabia virtud de conocer el tiempo, A tiempo amar y desatarse a tiempo, Como dice el refrán dar tiempo al tiempo, Que de amor y dolor, alivia el tiempo… RENATO LEDUC
La paciencia nunca ha sido una cualidad mía, sin embargo, a veces suelo dejar para después lo que considero o mi mente en medidas terrenales decide que “falta mucho”.
Y cuando al fin llega el día, me veo sin la posibilidad de asistir a ese concierto, ver esa obra de teatro o perderme un evento, porque la vida nos sorprende con la rapidez con la que pasa y además que toma decisiones por nosotros.
Y así sucede con cosas que solemos postergar por diferentes motivos, esperando mejor ocasión y esta pasa en nuestras narices sin siquiera darnos cuenta.
Las pequeñas del clan empiezan a volar y en un pis pas van y vuelven y el tiempo sigue corriendo mientras nosotros tratamos sin éxito de detener las hojas del calendario.
Y un día despiertas y el vestido que guardabas para una mejor ocasión, esta amarillento y pasado de moda, los zapatos llenos de moho, y nuestro corazón empolvado de no querer por miedo.
Muchos amigos se han ido, temporalmente o para siempre y nuestra insolencia humana nos hace creer que ahí estarán para nosotros en el momento que decidamos y entonces empezamos a extrañar inevitablemente.
Hoy mi alma está alegre, sin embargo rebosa nostalgia. Bendice las presencias y añora las ausencias.
El temperamento no ayuda mucho y la fe se nubla ante lo inexplicable, pero aún queda la esperanza que estamos hoy y no quiero ver la vida pasar, si no quiero pasarla con ella.
Deseo tener esa SABIA VIRTUD DE APROVECHAR EL TIEMPO y de manera que me apetezca, desde una gran siesta al medio día, la ilusión de mis plantitas en el jardín o planeando la próxima aventura se dé o no.
Mi mamá siempre decía que hay que apuntalar nuestra existencia con las pequeñas cosas que nos hagan felices.
Es por eso que hoy con la cabeza llena de estas arañitas inquietas, decidí darles los buenos días con la estrofa de ese poema y mientras le damos tiempo al tiempo, llenémonos el alma de esos soportes que sostengan nuestra fragilidad humana y la esperanza de crear nuestros propios días felices.
Lic. En ciencias de la comunicación
