A escuchar la palabra de Dios, meditarla y ser así tierra fértil que dé frutos abundantes invitó el arzobispo de Yucatán, Gustavo Rodríguez Vega, a los feligreses de la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en Mejorada, en la misa que se celebró en honor a la patrona de esta parroquia.

Ayer se conmemoró la fiesta patronal y monseñor Gustavo Rodríguez presidió la eucaristía de las siete de la noche, con la que cerraron los festejos.

Dijo que era una alegría estar en la fiesta patronal de Nuestra Señora del Carmen, y comentó que como la celebración cayó en domingo, “venimos por ser precepto dominical, pero también con devoción a ver a la Señora del Carmen, que siempre está pendiente de nosotros, y a encomendarnos a ella”.

El prelado se refirió en la homilía a las lecturas del día y principalmente al evangelio, sólo al final hizo mención de que María da el ejemplo máximo de escuchar la palabra y ponerla en práctica. Expresó que cuando a Cristo una mujer emocionada que lo escuchaba hablar le dijo “dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron, Jesús le respondió, ‘más bien dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Y María escuchó y cumplió’”. “Yo soy la esclava del señor hágase en mí según su palabra”.

Durante su mensaje resaltó que Isaías compara la lluvia que hace tanto bien a la tierra, y cómo sucede igual con Dios, pues envió su palabra para que rinda fruto.

Habló de la parábola del sembrador que se abordó en el evangelio, y de la comparación que se hace con la semilla que se siembra en los corazones de los que escuchan atentamente a Dios.

Señaló que es como cuando hay un diálogo entre dos personas, si uno está pensando otra cosa no entiende al de enfrente, pues hay que poner atención a lo que el otro dice, para entenderlo. Aseguró que así es la Palabra Dios, si se escucha de vez en cuando se capta poco de lo que dice y de lo que habla.

Se refirió a la tierra que menciona el evangelio, en la que caen las semillas del sembrador, que puede compararse con aquellos que acuden a misa en bodas, XV años o bautizos, y sólo están viendo su reloj, revisando sus mensajes o pensando en otras cosas y no escuchan las lecturas.

A los que son terreno pedregoso se entusiasman, pero al salir de la iglesia se les olvida, no hay perseverancia. Y es necesario llevar a la práctica lo que se escucha.

Al terreno de espinas, lo compara con aquel que escucha, se emociona, entiende la palabra y la quiere vivir, pero el ambiente donde vive no es favorable para la palabra, y no corta las espinas, que pueden ser algunas amistades o un ambiente que no ayuda a hacer lo que uno quiere con respecto a Dios.

Y finalmente, la tierra bien dispuesta, que es aquel que escucha con el corazón, ya sea porque lee en casa la palabra y la medita, escucha las lecturas en la misa, toma decisiones y actúa, porque si no lo hace, no ha escuchado. “Esa es la semilla que da fruto, ojalá demos frutos abundantes”, expresó.

Después de la misa se realizó una peregrinación con la imagen de la Virgen del Carmen por calles aledañas a la parroquia.—IRIS CEBALLOS.