SANTIAGO DE CHILE (EFE).— Centenares de personas acudieron ayer al emblemático Teatro Caupolicán, en Santiago, para despedir a la cantante Cecilia “La Incomparable”, ícono de la música popular chilena fallecida de madrugada a los 79 años debido a una enfermedad pulmonar.
Los restos mortales de la artista llegaron a las 11 horas al teatro que tantas veces la vio brillar y, tras un par de horas, fueron trasladados al escenario principal.
Afuera, centenares de admiradores cantaban y bailaban algunos de los temas que convirtieron a Cecilia en una de las artistas chilenas más relevantes del siglo XX, como “Baño de mar a medianoche”, “Puré de papas” y “Dilo calladito”.
La compositora chilena Denisse Malebrán reconoció que Cecilia tenía una forma “diferente de tomar el micrófono y de instalarse en el escenario para lo que correspondía ser una mujer en aquella época”.
“Siempre va a ser reconocida como la madre del rock, punk, la reinas de las mujeres de la noche. En lo personal para mí fue una maestra, yo aprendí a cantar viéndola a ella”, admitió.
Nacida en 1943 con el nombre de Cecilia Pantoja Levi, en Tomé, en la región del Biobío (sur), Cecilia fue una de las mayores exponentes de la Nueva Ola, el primer gran fenómeno de ventas de la música popular masiva en Chile surgido a inicios de la década de 1960.
El cortejo fúnebre desembocará hoy en el cementerio del Parque del Recuerdo.
