Con la ceremonia del Fuego Nuevo en la zona arqueológica del Fraccionamiento del Parque, un centenar de personas, incluyendo ciudadanos estadounidenses, le dio la bienvenida al Año Nuevo Maya.
La ceremonia sagrada, también llamada Mayaa Tumben Ja’ab, la presidió el sacerdote maya y guía espiritual Tiburcio May Can al filo del ocaso.
Entrevistado antes de la ceremonia, resaltó que ayer se celebraba un nuevo año Ik (viento), correspondiente al caracol. “Para nosotros el viento viene siendo el alma, el espíritu, la energía; es el primer aire que respiramos cuando nacemos y el último que exhalamos al morir”.
Explicó que desde sus antepasados mayas el año nuevo se celebra el 26 de julio, aunque varios grupos indígenas de Guatemala lo reciben en febrero. “Nosotros no podemos hacerlo en esa fecha porque desde mis abuelos siempre se ha celebrado el 26 de julio y por eso lo seguimos respetando”.
En Holanda y Bélgica también se llevaron al cabo sendos rituales para dar la bienvenida al Año Nuevo Maya, informó el entrevistado.
Ofrenda
La ceremonia comenzó con una petición a los cuatro puntos cardinales, para lo cual se dispuso una ofrenda en el suelo con elementos propios de la región. Asimismo, se solicitó permiso a los trece niveles (cielo) y al inframundo.
Posteriormente, una vez que se ocultó el Sol, se llevó al cabo el encendido del fuego, con lo que oficialmente dio inicio el Año Nuevo Maya, que en esta ocasión corresponde al caracol.
A la actividad asistió un centenar de personas, entre ellas ciudadanos de Felipe Carrillo Puerto (Quintana Roo) y estadounidenses (específicamente de Chippewa Creek, Minnesota), la mayoría de los cuales vistió de blanco.
Aunque conforme pasan los años asisten más personas, Tiburcio May lamentó que aún se piense que la ceremonia maya está relacionada con magia negra o brujería. “Nosotros no hacemos cosas en contra del gran creador, Jesucristo, Buda, Alá, Mahoma… nosotros siempre hacemos cosas que le agrade al creador”.— IVÁN CANUL EK
