En un futuro no muy lejano, el servicio de catequesis de la Arquidiócesis de Yucatán vislumbra dar atención a las personas con diferentes discapacidades.

Para lograr este objetivo de inclusión y evangelización ya iniciaron, con un curso de lengua de señas para los catequistas.

La actividad final, que se realizó el viernes, tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de la Consolación (Monjas) y consistió en una feria de actividades alusivas a las clases de lengua de señas mexicanas.

Este programa formó parte del programa de cursos de verano que ofrece la Dimensión Diocesana de  Pastoral para la Catequesis.

Esta actividad fue para presentar la Pastoral de Catequesis Especial formalmente.

Religión y discapacidad en Yucatán

La religiosa Gloria Martínez Cruz, Misionera del sagrado Corazón de Jesús de Xalapa y del equipo de Didipac, expuso que el objetivo es la sensibilización “que tenemos que hacer hoy a toda la comunidad de la Arquidiócesis de Yucatán, desde la catequesis diocesana, ante esta realidad que tenemos de una comunidad de un alto porcentaje de personas con discapacidad”.

Y que creo que hemos descuidado mucho como iglesia.

Precisó que no quiere decir que no de haya hecho algo para atender a esta población, pero quieren dar una estructura para atender a más personas.

Por ahora, dice, están en una etapa de sensibilización, en la que a través de cursos de formación a los catequistas “queremos ir llegando a todos, para que no nos hagamos indiferentes ante esta realidad que tenemos como iglesia”.

En el curso finalizado participó el Equipo Diocesano de la Catequesis Especial que liderea la hermana Gloria Martínez, con Margely Apuche y otros catequistas.

Catequistas mejor preparados en Mérida

El curso de lengua de señas fue cursado por unos 60 catequistas, en dos grupos, en turno matutino y vespertino, de diferentes sedes.

Estos cursos los dirigió la profesora Cristina Salazar Romero, colaboradora en el departamento de Catequesis Especial de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Subrayó que es importante que el catequista domine esta lengua, porque se convertirá en un puente de comunicación, no sólo con la comunidad parroquial sino con personas con discapacidad, con Dios.

El catequista le va permitir a la persona sorda tener ese acercamiento a la fe, al conocimiento de Dios. En promedio, señaló, el 16 por ciento de la población mexicana es sorda.

Comentó que en más diócesis hay interés por dar servicios de evangelización a este grupo de población, pero no como se está dando en la Arquidiócesis de Yucatán, ante la preocupación que tienen de que sean atendidos.

“Esto será bonito porque el equipo de catequesis especial está elaborando un folleto, para la atención pastoral de las perdonas sordas”.

Dijo que para aprender la.lengua de señas solo hay que tener ganas; aunque por el momento aclaró que aún no se contará con este servicio, pues están en una etapa de sensibilización que esperan reducir a corto plazo. 

“Ahora estamos en la capacitación de los catequistas, sin embargo creemos que ya hemos avanzado mucho”La idea es dar el servicio en todas las parroquias, es nuestro proyecto, subrayó

En los cursos de verano de la catequesis sumó la participación de unos 500 catequesis, en diversos opciones que brindaron en este verano, como acostumbran.

En la Arquidiócesis se tiene un censo de 7500 a 8500 catequesistas. Además, se espera que también se atiendan las necesidades de personas con otras discapacidades.