CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— “La asesina de Juárez” es la nueva novela de Mónica Hernández, que a partir de las mentiras de la ficción, establece verdades como que el presidente Benito Juárez tuvo comportamientos oscuros.
“Esa idea del pequeño pastor pobre que no sabía ni hablar español, que llevaba a sus ovejitas y se casa con la hija del hacendado, es romántica y poco realista”, aseguró en entrevista la autora de la obra.
Publicada por la editorial “Planeta”, recrea la leyenda de “La carambada”, una mujer que salió del lodo y se convirtió en una bandolera obsesionada con ajustar cuentas, cuyo acto culminante fue poner veneno a la copa de Juárez, cuando coincidieron en un baile.
“Antes de morir, ella confesó que había matado a Juárez y el cura rompe el secreto de confesión; es una leyenda mexicana como tantas otras. En esa época, muchos querían ver muerto a Juárez porque se estaba perpetuando en el poder a base de sobornos, malas acciones y cambios en las leyes”, explicó.
En sus 60 capítulos y epílogo, el libro hace un emocionante viaje por una parte de la segunda mitad del siglo XIX, y se detiene en el derrocamiento de Maximiliano de Habsburgo y en su supuesto asesinato en 1867. Ese acontecimiento queda en duda, ya que la novela maneja la versión de que el cadáver del emperador fue sustituido por un militar, el prometido de “La carambada”.
BENITO JUÁREZ DE CARNE Y HUESO
Basada en investigaciones que realizó durante años, Hernández desautoriza la figura de Juárez, lo retrata de carne y hueso, con un lado vengativo, a veces como un personaje oscuro y el primero en practicar vicios presentes en los políticos de hoy: embarazar urnas, poner a votar a los muertos, sobornar gobernadores y al Senado.
“Deberíamos leer más historia porque seguimos repitiendo los mismos patrones de hace 150 años. Si nos enseñaran la historia de otra manera, entenderíamos que esto ya lo hicimos y no nos llevó a nada; por eso, en este país y en muchos otros, los gobiernos van a bandazos”, recalcó.
Hernández tomó como punto de partida hechos confirmados en la historia de México y armó una ficción, según la cual Juárez no escuchó los gritos de piedad y asesinó a Habsburgo. Sin embargo, en realidad a quien mató fue al guardia José Joaquín, de gran parecido con el austríaco.
“Existe la leyenda de que no lo fusilaron. Aunque hechos históricos demuestran que lo tuvieron encerrado, Habsburgo no fue al juicio; lo iban a matar el 16 de junio, luego cambiaron el fusilamiento para tres días después. A la seis de la mañana lo asesinaron y nadie lo vio; cuando la madre recibió el cuerpo dijo que no era hijo”, indicó la escritora.
Emilia, nombre que adopta “La carambada”, jura vengarse. En un momento de la trama conoce la veintiunilla, hierba que en grandes dosis mata a los 21 días de ser consumida. Necesitaba saber si funcionaba para asesinar al presidente, así que probó envenenar a dos hombres, entre ellos, un misógino violador.
Gracias a su cercanía con el Ministro Sebastián Lerdo de Tejada, tuvo tiene acceso a un baile donde estaba Juárez, un acto alrededor del cual gira la novela.
MENTIRAS CON HILOS FINOS
Hernández se dio a conocer como novelista con “Las perlas malditas del Almirante” (2020), una historia en torno a la figura de Cristóbal Colón. Posteriormente, escribió “La cofradía de las viudas” (2022), un thriller histórico acerca de las mujeres que se burlaron del machismo en el siglo XVII.
Ahora noveló una época más reciente, sobre de la cual hay crónicas y artículos, que la hizo moverse con cautela por los pasillos de la ficción.
“Al contrario de mis otras dos novelas, de esta época de México, siglo XIX, hay mucha información. Había que mentir como hacemos los novelistas, pero tenía que hilar finas las mentiras para hacerlas creíbles”, argumentó.
Su más reciente novela permite conocer tejes y manejes de la política mexicana de hace siglo y medio. Además, desvela intrigas, traiciones y violencia, mientras una mujer ataca desde la sombra y hace que tiemble el poder.
“Esta es la historia de una protagonista que es una antagonista también. No devota y pura, es lo contrario”, reconoció la novelista.
