Con una misa de invocación al Espíritu Santo, el informe del curso 2022-2023 y la presentación del nuevo rector, anoche se dio por iniciado el ciclo 2023-2024 en el Seminario de Nuestra Señora del Rosario y de San Ildefonso.

La celebración fue presidida por el obispo auxiliar monseñor Mario Medina Balam, acompañado del padre Ricardo Alberto Atoche Enseñat, rector entrante, y, como invitado, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong.

Primero se presentó el informe del padre Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, quien detalló las actividades llevadas al cabo en el Seminario durante el curso anterior, período en el que aún estaba al frente de la institución.

Se refirió a la crisis vocacional que afecta a la Iglesia en el mundo, “de la cual nuestra Iglesia no es ajena, nos obliga a tomar decisiones que retan y estimulan la creatividad, pero que se asumen confiando en Dios y discerniendo; siempre buscando los que el Señor nos pide para que los seminaristas puedan tener una atmósfera favorable para su formación”.

“Ha sido realmente difícil para un servidor tener que asumir la decisión de trasladar a los seminaristas del Menor de nuevo a la casa de Itzimná, precisamente en el año en que debimos celebrar el vigésimo quinto aniversario de la mudanza a las entonces nuevas instalaciones del Seminario Menor. Estoy convencido de que fue la decisión correcta, porque se tomó en un auténtico ejercicio eclesial de discernimiento, con el Equipo Formador, el Consejo Presbiteral y el Arzobispo”.

“Sin embargo, tengo la firme esperanza de que volveremos a experimentar una primavera vocacional, la cual haga factible el regreso de los seminaristas menores a esas instalaciones”.

“Como Equipo Formador, hemos intentado responder a los retos que se nos han planteado en estos tiempos de ‘invierno vocacional’ tratando de ser dóciles a lo que discernimos como voluntad de Dios, y doy fe que todo se ha hecho con recta intención”.

El arzobispo de Xalapa, monseñor Jorge Carlos Patrón Wong, intercambia el saludo con los presbíteros Ricardo Alberto Atoche Enseñat y Luis Alfonso Rebolledo Alcocer, quienes son los rectores entrante y saliente, respectivamente, del Seminario Conciliar de Yucatán, durante una pausa en la ceremonia de inicio del período escolar 2023-2024, anteanoche

Indicó que en sus cuatro años de rectorado intentó actuar siempre con rectitud, sin doblez, de tal manera que en el ámbito de la gestión “mi conciencia está en paz”.

“Sin embargo, si en algo pude ser mejor y no lo fui, ya sea por mis limitaciones y mis defectos, de corazón pido perdón. Créanme que siempre intenté actuar con rectitud y en conciencia discernir la voz de Dios”.

Dio gracias a los seminaristas que “por 12 años de mi vida han sido mi prioridad sacerdotal”.

“Aunque me voy con un cierto dolor al ver a mi querido Seminario con pocos alumnos, es mucho mayor la satisfacción de saber que su comunidad es una verdadera fraternidad”, aseguró.

Nuevo rector en el Seminario

 El padre Rebolledo Alcocer al brindar su informe

También se refirió a la designación del padre Ricardo Atoche como nuevo rector, lo que consideró la decisión correcta. “No dudo en el buen discernimiento de los señores obispos, creo firmemente en su docilidad a la acción del Espíritu Santo”.

Deseó al padre Ricardo lo mejor y que pronto disfrute de los vientos frescos de una primavera vocacional.

Resaltó que desde su trinchera hará lo que esté en sus manos para promover la vocación sacerdotal en los adolescentes y jóvenes.

Además de agradecer a todas las personas que le apoyaron en su gestión, hizo un desglose del trabajo realizado en el Seminario en sus distintas áreas, tanto en lo educativo como en la formación humana y comunitaria, espiritual, pastoral, intelectual, y en la economía.

Luego del informe se ofició la ceremonia eucarística.

Al inicio de ésta, el padre José Candelario Jiménez Jiménez dio lectura al nombramiento del nuevo rector, que de esta forma asumió formalmente el cargo.

Después se siguió de manera normal con la misa.

En la homilía, monseñor Mario Medina recordó que se celebraba la fiesta de la exaltación de la cruz y que invocaron al Espíritu Santo para que los acompañara en el ciclo académico, con la mirada fija en Jesús.

Dijo que confiaban las riendas del Seminario al padre Ricardo, quien es estimado por todo el presbiterio y los fieles que lo conocen.

Señaló que no hará el trabajo solo, sino apoyado por otros sacerdotes, las madres oblatas que ayudan con oración, amistad y sana alimentación, y los equipos de diversas áreas.

Advirtió que no es un consuelo que la disminución de vocaciones se dé en todo mundo, excepto África. “Hay que seguir trabajando la Pastoral Vocacional en el seno de la familia”, manifestó.

Recordó que la madurez de una parroquia se mide por el número de sacerdotes que salen de ella y que la capacidad de suscitar vocaciones religiosas es un signo de salud de una Iglesia local.

Aclaró que no corresponde al Seminario trabajar por las vocaciones, porque para ello hay un equipo diocesano, sino apoyar en el discernimiento vocacional y la formación de los jóvenes.

Resaltó que todos pueden ayudar a las vocaciones con oración, pero no basta, se requiere fomentar la oración en la familia, enseñar a los jóvenes a orar, a gustar de los sacramentos.

Destacó que en el diálogo íntimo con Dios es donde los jóvenes sabrán responder al llamado del Señor.

Cedió la palabra a monseñor Patrón Wong, quien recordó las experiencias que vivió en el Seminario junto a otros sacerdotes presentes.

Indicó que el proyecto del Seminario es mucho más grande que ellos mismos, ya que son eslabones de Dios que toman responsabilidades y se hacen más fuertes.

Después de la homilía se invitó al nuevo rector y a los formadores a realizar la profesión de fe y el juramento de fidelidad a la Iglesia, lo cual hicieron de rodillas.