En la Arquidiócesis de Yucatán ha iniciado la veneración de San Óscar Arnulfo Romero, quien fue arzobispo de El Salvador, con la colocación de su imagen en la rectoría de Nuestra Señora de la Consolación (Monjas).
El arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, bendijo ayer la imagen del santo, de quien dijo es devoto y a quien ha agradecido su intercesión ante Dios por el grave problema de salud que sufrió en febrero pasado.
La pintura fue colocada en uno de los nichos de la antigua iglesia y fue bendecida en una misa que celebró el prelado con el padre Óscar Viñas Olvera, rector del templo mencionado.
En la homilía de la misa, monseñor Rodríguez habló de la vida y obra del santo.
“Tengo una gran alegría de bendecir esta imagen de San Óscar Arnulfo Romero, mártir, y de iniciar así el culto a este santo en nuestra Arquidiócesis de Yucatán”.
En América Latina, en la década de 1960 había mucha pobreza, “prácticamente no existía la clase media, los ricos tenían mucho dinero y los pobres eran muy pobres; en los países había dictaduras y floreció la ideología comunista y se empezó a infiltrar dentro del ambiente de la Iglesia”.
“En ese ambiente confuso, Óscar Arnulfo Romero era arzobispo de El Salvador y convivía con todos: con ricos y con pobres”.
“El asesinato de uno de sus buenos sacerdotes, el padre Rutilio Grande, hizo que San Óscar Arnulfo Romero se diera cuenta de la necesidad de estar del lado de los pobres”.
“Todos los domingos hacía una bella predicación por la paz que se transmitía por radio y llegaba a todos los rincones de El Salvador y en esas predicaciones él exhortaba a la unidad. Exhortaba al diálogo, a romper las barreras entre ricos y pobres y pedía la paz porque en ese territorio había guerrillas que cobraban la vida de gente inocente”.
“En uno de esos domingos se dirigió a los soldados del país pidiendo que no mataran a sus hermanos y dijo que por encima de las órdenes de sus superiores está siempre la ley de Dios”.
“Fue una predicación muy valiente, muy sincera, muy auténtica pero él sabía que por esa predicación estaba arriesgando la vida“.
“Al día siguiente fue a realizar un retiro espiritual, pasó a confesarse y celebró una misa en El Hospitalito, una comunidad religiosa. Al término de su predicación recibió un disparo y murió el 24 de marzo de 1980”.
“Siempre he admirado a San Óscar Arnulfo Romero por el valor y la sabiduría que tuvo para convocar a la paz en medio de aquellas circunstancias tan difíciles”.
Hoy día, el aeropuerto de El Salvador lleva el nombre de San Óscar Arnulfo Romero.
Su intercesión
El Arzobispo compartió que el 17 de febrero pasado estaba en El Salvador y presentó un grave choque séptico y no pudo abordar el avión.
“Me llevaron de emergencia a un hospital, estuve a punto de fallecer y familiares y amigos oraron a San Óscar Arnulfo Romero”, contó.
El doctor que lo atendía le habló de la gravedad de su situación: todos los seres humanos toleran 0.5 de una bacteria en la sangre y monseñor Rodríguez llegó a 12.48. “Pude entender que había intervenido en mi favor San Óscar Arnulfo Romero; ahora a familiares, a amigos y a ustedes les digo que no solo lo admiro sino que tengo devoción por él”.
Varios de sus amigos de Colombia se enteraron de lo sucedido y, “al atribuirle mi curación a San Óscar Arnulfo Romero, decidieron mandarme esta imagen que está aquí con ustedes”.
El prelado consideró que esa sagrada imagen “no es para tenerla en la casa, es para ponerla a la exposición, por eso estamos aquí celebrando esta Eucaristía donde bendecimos esta imagen y la proponemos como ejemplo de un buen pastor que dio la vida por sus ovejas”, dijo.
Al final de la misa se repartieron estampitas con la imagen de San Óscar Arnulfo Romero a los feligreses.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
