

La música es vida para José Carlos Milán, es lo que le apasiona hacer, profesión que lleva tatuada en el alma y la piel, pues un pentagrama con las notas de una de sus composiciones se observa en su antebrazo izquierdo.
Dicha y felicidad es lo que le despierta la música y asegura que, a pesar de los obstáculos que se ha encontrado en el camino, lo importante es no quitar el dedo del renglón, aprender lo que no se sabe y no rendirse.
El músico yucateco es desde hace unos 12 años director musical de Amanda Miguel y lo era de Diego Verdaguer hasta antes de su fallecimiento. La cantante y su hija Ana Victoria se presentarán esta noche en Mérida, en un concierto homenaje a Diego.
Ahí estará Milán, talento yucateco al frente de la banda que las acompaña.
Desde niño José Carlos sintió el gusto por la música. Sus tíos eran trovadores, así que la música le entró por el oído y se instaló en el corazón.
A pesar de su cercanía con la trova, el primer instrumento que aprendió a tocar no fue la guitarra, sino el piano, en el que ha hecho carrera. Milán recuerda al Diario que acudió a clases en los centros culturales que hay en la ciudad para aprender, además de piano, solfeo y armonía.
Cuando tenía 17 años su maestro Juan Villegas Nieto decidió irse a Ciudad de México a probar suerte e invitó a sus alumnos a acompañarle. José Carlos fue uno de los que se animó, aún menor de edad, y dejó el terruño.
Durante cuatro años estudió el curso propedéutico de la Escuela Nacional de Música de la UNAM, hoy Facultad de Música; hizo uno más de lo habitual porque su formación en el área filosófica en bachillerato no era la esperada.
Luego vinieron los años de desarrollar su carrera como músico, particularmente en la composición, el área por la que se decidió.
Admite que no llegó a terminar su formación, ya que el trabajo fue absorbiendo su tiempo. En aquel entonces empezó a colaborar con Amanda Miguel y Diego Verdaguer, a quienes ha acompañado por 20 años, 12 de ellos como director musical.
Otros yucatecos, el guitarrista Robbin Blanco y Quique Escalante, trabajaban para la pareja y lo recomendaron a los intérpretes, que lo invitaron a unirse a su equipo artístico. Poco a poco fue ganándose su confianza hasta que le encomendaron los arreglos de algunos temas y, finalmente, lo nombraron su director musical.
Señala que es una gran experiencia trabajar con artistas como ellos, tan queridos y que sentaron las bases de lo que hoy es la música. Son personalidades de mucho talento que exigen alto nivel musical, lo que hace que quienes están a su lado aprendan de ese bagaje.
Resalta que era “padrísimo” acompañar a la pareja en sus giras y ahora seguir junto a Amanda y su hija.
Cuenta que recientemente estuvieron en Colombia y ofrecieron un concierto en un festival ante miles de personas, fue impresionante ver cómo el público las quiere, se desborda en gritos y cantan con ellas los temas.
Con la artista ha recorrido numerosos países de Sudamérica: Ecuador, Costa Rica, Nicaragua, Argentina, Chile, Colombia, El Salvador y Guatemala, y también Puerto Rico y Estados Unidos.
En este último realizan giras con frecuencia.
Como director musical, José Carlos no solo se encarga de dirigir la banda y darle indicaciones con un micrófono en “off” durante los conciertos, sino que además toca el piano, que debe sonar muy bien, y es responsable del manejo de la computadora que proyecta las imágenes en la pantalla.
Explica que tiene la responsabilidad de supervisar que el concierto tenga cierta fluidez, no se sienta lento, y si ve, por ejemplo, que la artista está hablando mucho tiene que hallar la manera de hacer que continúe.
La responsabilidad de la computadora tiene que ver también con la necesidad de que las imágenes armonicen a la perfección con la música, como sucederá en el concierto de hoy, en el que en una parte se utilizará un holograma de Diego Verdaguer para que Amanda Miguel cante una serie de temas con él, de modo que debe haber excelente sincronización.
El músico yucateco tiene asimismo entre sus funciones hacer los arreglos de la sección de metales y montar los nuevos temas con la banda. Cada vez que lanzan una canción ellos deben ensayarla y tenerla lista para las presentaciones.
Amanda Miguel y Diego Verdaguer no son los únicos artistas de talla internacional con los que José Carlos Milán ha trabajado, pues éste también es director musical del show de “Las Grandiosas”, que integran María Conchita Alonso, Dulce y Karina, y de la banda que acompaña a Manoella Torres y Rocío Banquells, para quienes realiza igualmente los arreglos musicales.
Adicionalmente, Milán tiene un proyecto personal que arrancó en noviembre pasado, InOut, propuesta de pop sinfónico junto a la intérprete Annel Sacramento.
El año pasado presentaron su primer concierto en el Teatro Armando Manzanero con una banda de 30 instrumentistas con los que se escucharon canciones de Lady Gaga, Maroon 5 y Adele, entre otros artistas.
Admite que, al tratarse de un proyecto independiente, resulta complicado contar con los recursos suficientes para presentarse con frecuencia con una gran banda y bailarines, pero espera que en 2024 puedan llevarlo a escena otra vez.
Por lo pronto comparten su música en redes sociales, como Instagram, en que se les encuentra como Inout_mx, donde se puede escuchar y ver la calidad del proyecto que emprendieron.
Como compositor José Carlos Milán tiene una docena de canciones, una de las cuales, “Fluctuaciones sonoras”, fue grabada por el cuarteto de saxofones Saxtlán. Asimismo, es autor de “Concierto a Yucatán”, de guitarra eléctrica, para Robbin Blanco y que incluye entre sus movimientos un bambuco, una danza y una jarana, que espera algún día que se pueda grabar e interpretar en el Estado.
Sus obras son para distintos instrumentos: piano, guitarra, trombón solo y coro con efectos sonoros.
Milán, quien hace siete años regresó a radicar a Yucatán, afirma que disfruta de lo que hace y de la vida, e invita a quienes aman la música a perseguir sus sueños y no dejarse vencer por las dificultades.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
