La vida puede ser estresante. Puedes sentirte estresado por tu rendimiento en la escuela, eventos traumáticos (como una pandemia, una catástrofe natural o un acto de violencia), o bien, un cambio importante en tu vida. Todas las personas se sienten estresadas de vez en cuando.
¿Qué es estrés? El estrés es la respuesta física o mental a una causa externa, como tener muchas tareas o padecer una enfermedad. Un estresor o factor estresante puede ser algo que ocurre una sola vez o a corto plazo, o puede suceder repetidamente durante mucho tiempo.
¿Qué es la ansiedad? La ansiedad es la reacción del cuerpo al estrés y puede ocurrir incluso si no existe una amenaza real.
Si esa ansiedad no desaparece y comienza a interferir en tu vida, podría afectar tu salud. Podrías tener problemas para dormir o con tus sistemas corporales incluyendo inmunitario, digestivo, cardiovascular y reproductivo. También puedes correr un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad mental, como un trastorno de ansiedad o depresión.
Para obtener información adicional, visita la página del Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH, por sus siglas en inglés) sobre los trastornos de ansiedad.
Entonces, ¿cómo saber cuándo buscar ayuda?
Si tienes dificultades para sobrellevar el estrés o la ansiedad, o si tus síntomas no desaparecen, puede ser el momento de hablar con un profesional. La psicoterapia (también llamada terapia de diálogo) y los medicamentos son los dos tratamientos principales para la ansiedad, y muchas personas se benefician al combinarlos.
Pero también es cierto, y está comprobado que las personas que viven una fe, es decir que la practican, suelen sobrellevar el estrés de una manera mucho más equilibrada. La vida de oración, cuando se convierte en un encuentro personal y comunitario con Dios, nuestro Padre, con la certeza de que soy escuchado, se hace parte de mi vida cotidiana y, como consecuencia, me hará llevar una vida más sana.
Muchas personas tienen sus momentos de oración ante la presencia del Santísimo Sacramento, en el silencio de la adoración eucarística encuentran el consuelo y el alivio de sus aflicciones. Coloquemos todas nuestras dolencias en la presencia de Dios. Él viene y está con nosotros; camina a nuestro lado.— Coordinador diocesano para la Pastoral de la Vida
