Benito Taibo en su ponencia “Contar es resistir”, que se realizó en el campus de Ciencias Sociales de la Uady con la presencia de alumnos del Cobay, en el marco del Seminario de Fomento y Activación Lectora
Benito Taibo en su ponencia “Contar es resistir”, que se realizó en el campus de Ciencias Sociales de la Uady con la presencia de alumnos del Cobay, en el marco del Seminario de Fomento y Activación Lectora

“Soy Anna, me apellido Frank y escribo un diario desde nuestro escondite por temor a los soldados alemanes. Soy un cachalote blanco llamado Moby, perseguido por la ira y sed de venganza del capitán Ahab. Soy Peter, el eterno niño de la tierra de Nunca Jamás. Soy Tom, vivo a orillas del río Mississippi y mi amigo es un chico vagabundo llamado Huckleberry Finn. Soy el coronel Aureliano Buendía y vivo en Macondo”.

De esta manera Benito Taibo inició su presentación, ayer por la mañana, en el campus de Ciencias Sociales de la Uady, en el marco del Seminario de Fomento y Activación Lectora “Andar y contar la tradición oral”.

Taibo, con su ponencia “Contar es resistir”, fue el orador invitado en la segunda jornada de actividades de dicho seminario, organizado por la Facultad de Educación de la casa de estudios y en el que participa alumnado del Colegio de Bachilleres del Estado de Yucatán (Cobay). Como informamos, el programa comenzó anteayer y tendrá su clausura pasado mañana, en el auditorio “Eduardo Urzaiz Rodríguez” del campus de Ciencias Sociales.

De una forma coloquial, amena, divertida, íntima, espontánea y despreocupada, Benito Taibo, de 63 años de edad (según su acta de nacimiento, pero nacido como lector en 1972 cuando se enamoró de la fuerza de las palabras y las historias), se desvivió por despertar en la juventud ese amor a los libros como el que él siente por ellos, que comenzó como una forma de descubrirse a sí mismo y alcanzó su punto culminante cuando el lector asiduo se convirtió en escritor.

Consignar nombres de personajes y situaciones clave le dio la oportunidad al autor de interactuar con los estudiantes.

“¿De qué historia estamos hablando?”, es la pregunta que soltó y casi de inmediato los asistentes contestaron acertadamente que de “El diario de Anna Frank”, “Moby Dick”, “Peter Pan”, “Las aventuras de Tom Sawyer” y “Cien años de soledad”.

“Los libros nos hacen ser lo que somos”, aseguró el autor. “La experiencia de disfrutar de la lectura se inicia desde el momento en que nos rodeamos de obras literarias, y en este sentido la escuela suele abrirnos al mundo de las letras al solicitarnos que leamos nuestro primer libro”.

“Recuerdo a la perfección que el primer libro que el colegio me pidió que leyera fue ‘La guerra y la paz’ de León Tolstoi, obra de más de 800 páginas que debía leerla en una semana y hacer un reporte de la misma”.

“La situación era que para un niño de 12 años representaba una tarea titánica leer más de 150 páginas por día; tan solo las primeras 30 me resultaron tortuosas y traumáticas, estaba ante un panorama poco halagador. Sin embargo, el destino estaba por jugarme una singular forma de cambiar mi percepción de la lectura: me enfermé de hepatitis”, rememoró el escritor.

“El doctor ordenó a mis padres que reposara en la cama por lo menos un mes, eso significaba que ya no era necesario seguir leyendo el extenso libro del Tolstoi, la había librado ¡y de qué manera! Reposar se había convertido primero en mi salvación y más tarde se volvería en una insoportable tortura”, admitió.

“Solo en la casa por las tardes, sin nada que hacer, con una televisión que tenía que levantarme a encender, esperar que encendiera y buscar un programa en los dos únicos canales que había, me hundió en el tedio”.

Su padre le dejó un libro de menos de 100 páginas, “El sabueso de los Baskerville”, cuyo personaje principal era Sherlock Holmes. Lo leyó en 12 horas. El siguiente en turno fue “20 mil leguas de viaje submarino”, que fue “otro agasajo literario”.

El pequeño Benito no pudo parar porque “un lector está hecho de curiosidad y leer es la base del escritor”.

“Los libros transforman y cambian a las personas, estimular a la lectura es abrir a las personas a un universo de conocimiento; todos los libros son de autoayuda, excepto aquéllos que así se presentan desde la portada. Los libros no cambian al mundo, cambian a las personas”.— Emanuel Rincón Becerra

Benito Taibo Ponencia

El escritor platicó con estudiantes de bachillerato en el campus de Ciencias Sociales de la Uady.

Experiencia

Para Taibo, “la experiencia de disfrutar de la lectura se inicia desde el momento en que nos rodeamos de obras literarias”.

Tarea titánica

A los 12 años en la escuela les dejaron leer en una semana “La guerra y la paz”, de 800 páginas, lo que consideró una tarea titánica.

Clausura

Su visita a la Uady se dio en el marco del Seminario de Fomento y Activación Lectora “Andar y contar la tradición oral”, que tendrá su clausura pasado mañana lunes, en el auditorio “Eduardo Urzaiz Rodríguez” del mismo campus de la Universidad Autónoma de Yucatán.

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