Bajo el manto de la Madre de Dios bajo la advocación de Nuestra Señora de Yucatán se pusieron ayer cientos de personas en la misa con motivo del 25o. aniversario de la coronación de la venerada imagen mariana, celebrada en la Catedral, y la procesión que se realizó alrededor de la Plaza Grande.
Como es tradición, la jornada incluyó la participación de los 70 varones que están en rehabilitación en el Centro Cottolengo. Llevaron la imagen de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, cuya fiesta fue ayer, así como medallas y estampas de esta advocación mariana para obsequiar a las personas.
El obispo auxiliar, monseñor Pedro Mena Díaz, dijo que la Madre de Dios es la “campeona” porque “si alguien puso toda su confianza en Dios es la Santísima Virgen María; celebrar a la Santísima Virgen María, celebrar su coronación, es celebrar sus méritos”.
Cuando ocurrió la anunciación, el ángel la saludó “llena de gracia”.
“Conservó esa gracia en su vida terrenal y desde el cielo es la mediadora de las gracias del Señor”, aseguró.
Explicó que ayer también se celebra a Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, de cuya imagen salen rayos, que representa las gracias de la que ella es mediadora.
Monseñor dijo que es importante “poner la confianza en Dios, no en la medalla, sino en el Señor”.
“Hoy vamos uniendo todas esas advocaciones y devociones a la Santísima Virgen María para pedirle que nos dé las gracias que necesitamos en nuestro peregrinar aquí en la tierra”.
Originalmente, la ceremonia eucarística la celebraría el arzobispo de Yucatán, monseñor Gustavo Rodríguez Vega, pero viajó a Isla Mujeres para presidir las exequias del arzobispo Fabio Martínez Castilla, quien falleció el sábado en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
El obispo auxiliar celebró la eucaristía con los presbíteros Justo Ceballos Uc, rector de la Catedral; el canónigo Ignacio Kemp Lozano, el sacerdote Luis Felipe Sansores Polanco y el diácono permanente Fernando Bermejo.
Procesión
Luego de la misa se realizó la procesión que contó con la participación de la banda de guerra “Cobras”. La actividad fue bajo un cielo nublado y algunas gotas de lluvia.
El canónigo Kemp Lozano es uno de los principales promotores de la devoción a Nuestra Señora de Yucatán y caminó junto con el padre Justo Ceballos y decenas de personas en la procesión.
Al paso de la imagen, las personas que se encontraban en las inmediaciones de la Plaza Grande mostraron su respeto a la Madre de Dios, cuya imagen tenía una capa azul.
Al llegar la procesión a la Catedral, la imagen fue colocada en su lugar de costumbre (a un costado del altar) y las personas se acercaron para rendir su amor y solicitar su intercesión en sus necesidades.
En la misa felicitaron a la religiosa María del Carmen Santiago, de la compañía de las Hijas de la Caridad, por celebrar 60 años de vida consagrada.
La imagen de Nuestra Señora de Yucatán tiene un peso de media tonelada y fue cargada por más de una decena de personas que se rehabilitan en Cottolengo.
A la misa también asistieron autoridades representantes del municipio y gobierno del Estado: Norma Barnet Cantón, directora de asuntos religiosos del Palacio de Gobierno; José Gabriel Puc Maldonado, director jurídico de la Secretaría General de Gobierno; y Gabriela Romero Solís, jefa del despacho de Gobierno, en representación del alcalde de Mérida, Alejandro Ruz Castro.
Nuestra Señora de Yucatán es la reina y patrona de la Catedral de Mérida.— CLAUDIA SIERRA MEDINA
