Por Herminio Piña Valladares*
Dios en su infinita misericordia tiene planes para las personas y muchas veces las llama para una misión especial y trascendental. Este es el caso de monseñor Fabio Martínez Castilla, que al principio en su juventud no pensaba entrar al Seminario, pero Jesucristo lo llamó a ser misionero y pescador de personas, un poco diferente a su padre Domingo Martínez Sabido, que fue pescador en el mar de Quintana Roo.
Pero Fabio escuchó la voz del llamado por medio de la oración e ingresó al Seminario de San Idelfonso en la Arquidiócesis de Yucatán. Fue ordenado sacerdote el 31 de enero de 1977 y posteriormente ocupó sucesivamente los siguientes cargos: Vicario parroquial de varias poblaciones, formador en el Seminario, capellán de los Hermanos Maristas, párroco de las poblaciones de Yaxcabá, de Dzitás y de Nuestra Señora de Guadalupe en Tizimín.
Fue misionero en la diócesis Angolana de Uipe de 1987 a 1997 y vivió muchas realidades como misionero, algunas fueron muy crudas y también experimentó la guerra, además de enfermarse de malaria.
Al regresar a Yucatán fue párroco de la población de Peto de 1997 a 1998, fue párroco de la iglesia de San Francisco de Asís en Umán de 1998 a 2007 y contemporáneamente, director diocesano del Movimiento de Cursillos de Cristiandad.
El 13 de marzo de 2007 fue nombrado por el papa Benedicto XVI obispo de Ciudad Lázaro Cárdenas y consagrado el 4 de mayo del mismo año.
Ese mismo Papa lo nombró el 19 de febrero de 2013 arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, tomando posesión el 18 de abril del mismo año. Como obispo misionero recorrió muchas poblaciones, llevando el evangelio a todo Chiapas estando siempre cerca de sus feligreses, niños, jóvenes, adultos, religiosas y sacerdotes.
En la Conferencia del Episcopado Mexicano fue elegido responsable de la Dimensión de la Pastoral de la Misión de 2012 a 2018 y miembro del Consejo Permanente del Episcopado. También fue responsable de la Dimensión de la Pastoral Penitenciaria de 2018 a 2021.
Durante varios años difundió todos los días, los vídeos y audios del “Evangelio del día”, la explicación y comentarios de la sagrada escritura, que en muchos estados del país se escucharon vía redes sociales.
Muchas buenas acciones desarrolló el arzobispo Fabio Martínez Castilla, algunas se encuentran en el anonimato, pero lo más importante es que están en el corazón de Dios misericordioso.
Creemos por la fe, que Jesucristo le ha dicho a monseñor Fabio Martínez: “Entra al reino de mi Padre porque fuiste fiel y me disté de comer cuando tuve hambre, me arropaste cuando estaba desnudo, me acompañaste, apoyaste y siempre fuiste luz para las personas, pero sobre todo porque las buenas obras y acciones que realízate, las hiciste en mi nombre”.
Oremos y descanse en paz en la gloria de Dios.
*Abogado y asesor jurídico
